| Scmfyc defiende el trabajo en equipo para
atajar el 'burn-out' |
Potenciar la comunicación con el paciente,
favorecer el control de las emociones y reforzar el trabajo en equipo son
algunas de las medidas que ha propuesto la Sociedad Catalana de Medicina
Familiar y Comunitaria en su 19º Congreso para intentar atajar el
síndrome del burn-out.
El burn-out, o síndrome de estar quemado, es un trastorno cada vez
más frecuente entre los médicos. Estudios científicos
determinan que un 30 por ciento de los facultativos lo padecen en mayor o menor
grado, una cifra que se eleva significativamente entre los profesionales de
primaria: un trabajo del Instituto de Estudios Laborales de la Escuela de
Negocios Esade publicado en 2004 revela que el 87,8 por ciento de los 449
médicos de familia encuestados reconoció haberse sentido agotado
emocionalmente alguna vez, y el 82,4 por ciento "haber tenido la
sensación de estar harto de sus pacientes".
Para hacer frente a esta situación, la Sociedad Catalana de Medicina
Familiar y Comunitaria (Scmfyc) ha dedicado casi en exclusiva su 19º
Congreso, celebrado en la localidad pirenaica de Seo de Urgel, a "reforzar
el trabajo en equipo, la formación, el control de las emociones y las
habilidades de relación, según ha explicado María
Dolors Forés, presidenta de la entidad.
El síndrome de estar quemado es multifactorial. Las malas condiciones de
trabajo, la presión asistencial, los cambios sociales que se reflejan en
la idiosincrasia de los pacientes y la escasa retribución son algunos de
los factores que lo provocan.
"Sin embargo, la modificación de estos factores no está en
nuestras manos, sino en las de los gestores. Nosotros tenemos que tomar otras
medidas protectoras que también son prioritarias en la lucha contra el
burn-out y que sí podemos abordar en el día a día como el
trabajo en grupo, la comunicación y el control de las emociones,
habilidades que aprendemos en este congreso", señala Josep
María Sagrera, vicepresidente segundo de la Scmfyc.
Según los expertos, "el trabajo en equipo es protector del
burn-out", ya que permite "encontrar la fuerza que parece perdida, el
apoyo emocional necesario, y canalizar y descargar la frustración y la
impotencia que a menudo provoca el trabajo diario". Funcionar en equipo es
más gratificante, hace más agradable el lugar de trabajo y
"la buena relación entre compañeros aumenta las
posibilidades de ver las debilidades del grupo y encontrar soluciones
imaginativas a los problemas y a las exigentes demandas que afrontamos,
sostiene Gisela Galindo, presidenta del comité organizador del
congreso.
En opinión de Sagrera, el principal problema es que "se pide al
médico que trabaje en equipo, sea empático con el paciente, buen
comunicador y gestione correctamente sus emociones, pero nadie, en
ningún momento de su formación, le enseña a ello.
Necesitamos aprender las técnicas y habilidades para hacerlo y tener las
herramientas que nos permitan controlar las emociones, algo que en la empresa
privada ya hace años que se promueve, pero que en el sector sanitario
todavía resulta inédito.
Compromiso ético
El congreso también ha servido para que la Scmfyc renueve parte de su
junta, que seguirá presidida por Forés, quien ocupó
el cargo hace unos meses en sustitución de Daniel Ferrer-Vidal.
También se han aprobado el cambio de denominación en el logotipo
-a partir de ahora será Camfic (Catalana de Medicina Familiar y
Comunitaria), para facilitar su pronunciación- y el documento Compromiso
del Médico de Familia. Este trabajo, elaborado por el Grupo de
Ética de la Scmfyc, recoge en siete puntos los valores que acepta el
médico de primaria como esenciales en su relación con los
pacientes: la dedicación, "haciendo de la atención a su
salud el centro de mi interés profesional"; el respeto,
"respetando su dignidad, derecho a decidir e intimidad y guardando secreto
de la información que conozco de él"; proximidad,
"tratándole con calidez, estimación y cortesía,
intentando comprender sus emociones y mantener la serenidad en momentos
difíciles"; lealtad, dándole información clara
y sincera de sus problemas de salud, las opciones, riesgos y beneficios, y mi
consejo, atendiendo sus necesidades y creencias".
El resto de los puntos inciden en la prudencia, "no actuando sin
información adecuada, ni recomendando acciones poco probadas, de
utilidad o seguridad dudosas o que aporten más riesgo que
beneficio"; la equidad, "tratando a todos con el mismo interés
y haciendo buen uso de los recursos que tengo", y la honradez,
"manteniendo mis conocimientos al día, consultando, cuando sea
necesario, a otro médico y evitando que mis intereses alteren ese
compromiso". Esta declaración es la primera de este tipo que
elabora una sociedad médica en España.
Evitar que la emoción secuestre al médico
"Aunque no somos libres para escoger lo que nos pasa, sí podemos
elegir la actitud con la que lo afrontamos". Bajo este lema se ha
desarrollado El recorrido por las emociones, una de las múltiples
actividades organizadas en el heterodoxo congreso de la . Los participantes,
distribuidos en grupos reducidos, van transitando por diferentes emociones,
como la alegría, el miedo, la frustración, la tristeza, la
confianza. "A partir de una música muy concreta hacemos que los
médicos interioricen cada una de las emociones y que las noten
físicamente. Después hacemos que piensen a qué les
recuerda esa emoción. Finalmente hablamos del lugar de trabajo:
¿Sienten esas emociones? ¿Sienten alegría, tristeza?,
¿cuánta? ¿Mucha, poca? ¿Quién les provoca esa
sensación? ¿Los pacientes, los compañeros, los jefes? Todo
esto les ayuda a ser conscientes de las emociones y a no huir de ellas, sino
todo lo contrario, a aprender a gestionarlas correctamente, a convivir con
ellas sin que nos secuestren ni nos sobrepasen", ha explicado Antonio
Vega, socio director de la consultoría Human Work, organizadora del
taller.
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Publicado por Diario Médico, el 20 de junio de
2005
Autor: Daniel Arbos |
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