| CCOO reprocha al Gobierno su papel de
"árbitro" en la reforma laboral y que no asuma su
responsabilidad |
El sindicato rechaza que se regulen las
subcontratas a cambio de generalizar el contrato de 33 días y no ve
posible el acuerdo antes de agosto
El responsable de Comunicación de CCOO, Fernando Lezcano,
reprochó ayer al Gobierno que haya optado por ejercer el papel de
"árbitro" en el diálogo sobre la reforma laboral en
lugar de asumir su responsabilidad en la negociación, por lo que le
pidió una mayor implicación en el proceso, así como que
tenga una "sola voz" en la mesa de discusión.
Lezcano manifestó que CCOO no está "del todo
satisfecha" de cómo se está desarrollando el proceso de
diálogo social en torno a la reforma del mercado de trabajo, tanto por
cuestiones de forma como de fondo.
Aunque el sindicato considera "legítimo" que no quiera
legislar sin acuerdo, cree que el Gobierno no debería hacer
"dejación de responsabilidades" al proyectar el peso de su
acción política en los resultados del diálogo social.
El portavoz sindical subrayó que las mejores reformas, las más
eficaces, son las que surgen del consenso social, pero inmediatamente
advirtió de que si el Gobierno no interviene podría
"institucionalizarse una situación poco edificante de cara al
futuro", dada la necesidad que tiene la economía española de
cambiar su actual modelo productivo, de caminar hacia una mayor competitividad
y de generar más empleo estable y de calidad.
La visión "crítica" que CCOO tiene acerca de este
proceso se concreta en varios puntos. En primer lugar, y en referencia a las
cuestiones de forma, el sindicato no está de acuerdo con el papel de
árbitro que ha decidido desempeñar el Gobierno,
recordándole que se trata de una negociación tripartita, en la
que la Ejecutivo, sindicatos y empresarios se encuentran en el mismo plano de
igualdad.
En segundo lugar, el sindicato mostró su malestar por el hecho de que
sólo las centrales hayan puesto por escrito sus propuestas en la mesa de
negociación. El anuncio del secretario general de Empleo, Valeriano
Gómez, de que no presentará ningún texto hasta que haya un
grado de aproximación "suficiente" entre las partes no ha
gustado a CCOO, que considera que esto podría dilatar la
negociación hasta después del verano.
La organización dirigida por José María Fidalgo tiene
además la sensación de que el Gobierno "está
escuchando más por el oído derecho que por el izquierdo", es
decir, que está asumiendo en mayor medida las demandas empresariales que
las sindicales, hasta el punto de que las propuestas del Ejecutivo y las de la
CEOE "se parecen como dos gotas de agua", ironizó Lezcano.
Así, afirmó que "o mucho cambian las cosas" o el deseo
del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de
cerrar la reforma antes del verano no se hará realidad. "Con los
mimbres que tenemos en este momento no habrá cesto antes de
agosto".
Desde CCOO se lanza el mensaje de que no aceptará una reforma laboral
que desnaturalice la esencia del contrato de fomento del empleo estable, con
una indemnización por despido de 33 días por año
trabajado, frente a los 45 días de los indefinidos ordinarios.
Este contrato, dijo Lezcano, se creó en 1997 con el objetivo de
transformar empleo temporal en empleo fijo pero, con la pretensión de
Gobierno y CEOE de generalizar el uso de este contrato, lo que se haría
es cambiar empleo fijo por empleo fijo más barato.
Aunque el sindicato se mostró dispuesto a analizar la posibilidad de
incluir a nuevos colectivos entre los destinatarios del contrato de 33
días, CCOO advirtió que no admitirá que se generalice su
uso, a cambio de que se regulen las contratas y subcontratas, una de sus
principales demandas.
Tampoco están dispuestos a intercambiar la regulación de la
subcontratación por el visto bueno a un nuevo contrato, cuya
duración se pactaría en la negociación colectiva y con el
que la patronal quiere responder a las necesidades del ciclo productivo,
propuesta que realizó en su día la patronal de automóviles
ANFAC y que el Gobierno también parece haber asumido.
Esta situación es aún más complicada por el hecho de que
el Gobierno tiene en la mesa a distintos representantes ministeriales "con
distintas voces", por lo que el sindicato está a la espera de que
el Ejecutivo desarrolle su propuesta para regular la subcontratación y
responda a la negativa sindical de generalizar el contrato de 33
días.
Lezcano aseguró que, hasta el último momento, CCOO hará lo
posible para que el diálogo social se cierre con éxito,
"porque hay muchas cosas en juego". Para ello, el sindicato
está dispuesto a "tocar todos los palos", reunirse con la CEOE
y ver de qué forma se puede sacar adelante está reforma
laboral.
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Publicado por Estrella Digital, el 1 de julio de 2005
Autor: Redación / Europa Press |
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