| Al borde del modelo laboral chino |
Europa se juega su futuro social con el debate
sobre el aumento de la jornada de trabajo
Una vez más, el escenario europeo es testigo de los enfrentamientos
existentes entre «europeístas y euroescépticos». Entre
los que abogan por una europa social regida por normas comunes y los que creen
en una europa económica con regulaciones nacionales.
Esta vez el debate gira en torno a una realidad que arrastra tras de sí
una lucha de dos siglos: la jornada laboral. Y es que la filosofía
inglesa, aplaudida por alemanes, paises nórdicos y por los nuevos
integrantes de la Unión Europea- «que quieren conseguir, ventajas
competitivas y atraer a la industria de los viejos paises
europeos»-amenaza con «traer a Europa el modelo chino e indio, con un
mercado laboral sin normas». Así lo auguró Alejandro Cercas,
eurodiputado del grupo socialista-y defensor del primer modelo europeo-, que
impartió una conferencia el viernes en la última edición
de la escuela de verano de UGT-PV. Cercas se mostró favorable a la
supresión y no expansión del opt-out-o cláusula de
desestimiento- que desde 1993 permite al Reino Unido superar la jornada laboral
máxima europea de 48 horas por semana.
La directiva de Cercas sobre el tiempo de trabajo-respaldada por una amplia
mayoría de los socialistas y la parte de la derecha
demócrata-cristiana en el Parlamento Europeo-, que excluía a los
ingleses en su cumplimiento, había de revisarse 10 años
después. En la actualidad se encuentra bloqueada en el Consejo Europeo a
la espera decisión alemana, muy importante debido al peso alemán
en el Consejo, peso que por ahora inclina la balanza hacia el modelo del
opt-out.
Competencia desleal
El representante europeo trasmitió las consecuencias sociales que a su
juicio podrían derivarse de la extensión del modelo seguido
actualmente por Inglaterra: «Si hay paises que no tienen las 48 horas o
que pueden desistir, se producirá una competencia desleal dentro de
Europa. Nos afecta cómo se regula el tiempo de trabajo en otros paises
-añadió-porque aunque no nos sea aplicable directamente,
sí afecta a nuestros trabajadores en la medida en que nos encontramos en
un mundo globalizado». Asimismo, el eurodiputado definió el opt-out
como «la ley de la selva» al afirmar que significa ausencia de
legislación, no flexibilidad en la legislación laboral. Y
añadió que «es la competencia sin límites, el camino
a la renuncia a los derechos humanos fundamentales por parte de los
trabajadores».
Cercas aludió a la gran asignatura pendiente del siglo XXI: la plena
igualdad entre hombres y mujeres y negó la posibilidad de lograrlo con
este tipo de filosofías, ya que «estamos impidiendo que la mujer
acceda al mercado laboral, pues con jornadas de 60 horas es difícil que
la mujer pueda conciliar la maternidad y el trabajo». Cercas
aseveró en este sentido que «con el tema de la jornada nos estamos
jugando elementos fundamentales para el modelo de sociedad, de empresa, de
relaciones laborales que tengamos en el futuro». Según ha
constatado el informe realizado por la Universidad de Cambridge sobre los
efectos de la cláusula en el Reino Unido, trabajar más de lo
recomendado, no sólo disminuye notablemente la productividad de los
trabajadores, sino que afecta también a las condiciones psíquicas
y físicas de los trabajadores.
Cercas mostró su preocupación por el debilitamiento de los lazos
sociales y de los instrumentos «personales y colectivos que tenían
los trabajadores». Asimismo, abogó por la «lucha por la
excelencia y la calidad, y no por la basura y la cantidad. Esta batalla, que
ordenará la vida de los trabajadores europeos «durante los
próximos 15, 20 o 30 años», salvará la Europa Social
en tanto en cuanto «participen los trabajadores y si los sindicatos
franceses, alemanes, españoles e italianos se dan cuenta de que el
debate va con ellos, porque media Europa estará dispuesta a trabajar
más de 48 horas, lo que incentivará la deslocalización a
los nuevos paises de la unión».
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Publicado por Levante-emv, el 12 de septiembre de 2005
Autor: Luisa Marco |
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