| El Gobierno incluirá en su reforma
fiscal más tributos medioambientales |
El Estado mantiene un superávit de 7.383
millones al retrasar devoluciones y transferencias
El alza del alcohol y el tabaco aportará unos ingresos extra de 430
millones en dos años
El Gobierno pretende agilizar la anunciada reforma del impuesto de sociedades,
que rebajará los tipos para hacerlos más competitivos en el
entorno europeo y luchar contra la deslocalización empresarial. La
hipótesis con la que se trabaja ya en el Ministerio de Economía y
Hacienda es recortar el tope del 35 al 30%, y «aclarar» algunas
deducciones, camino que también podrían seguir Alemania (38,3%),
Italia (37,3%), Francia (35%) y Bélgica (34%).
Lo que no está claro es cuándo se presentará esa reforma.
En cualquier caso será después de dar a conocer el nuevo IRPF.?
Además, el ministro de Economía, Pedro Solbes, está
dispuesto a abordar la armonización de los llamados impuestos
medioambientales (en ellos se encontraría el que grava los
combustibles), que tendría en cuenta los compromisos europeos adquiridos
tras la ratificación del protocolo de Kioto. Estos tributos, previstos
para el 2006, nacen bajo la premisa de que «el que contamina paga», y
serán favorables tanto a gravar el consumo energético como a
proteger con tasas especiales la naturaleza. Es probable que buena parte de
ellos queden a criterios de las comunidades.
El Gobierno ha descartado la propuesta realizada por técnicos de
Hacienda de subir un 50% el impuesto de hidrocarburos hasta el 2010, al menos,
mientras la escalada de precios del crudo continúe.
En cuanto a las alzas impositivas del alcohol y del tabaco, el Estado
prevé ingresar este año 60 millones extra, de los que 25
irán a las comunidades. Esta cifra se sumará a los 370 millones
previstos para el 2006 gracias a este incremento, incluido su efecto en las
cuotas del IVA.
Superávit
Por otra parte, el Estado mantuvo hasta agosto un superávit
presupuestario de 7.383 millones de euros, lo que representa el 0,82% del
producto interior bruto (PIB). Pero tan buen resultado -multiplica casi por 31
la cifra de hace un año- tiene trampa, ya que obedece al retraso en las
devoluciones del IVA, el adelanto de las retenciones por el IRPF ingresadas a
través de las comunidades y las transferencias pendientes por la sanidad
y la revisión del PIB.
Antes de finalizar, el año deberán salir de las arcas estatales,
al menos, 3.300 millones de euros para saldar esas cuentas pendientes. En el
caso del IVA, hay unos 1.300 millones paralizados a la espera de que concluyan
las investigaciones de Hacienda sobre presuntas irregularidades en las
declaraciones. La deuda sanitaria se llevará otros 1.365 millones del
Estado, transferencia comprometida por el Gobierno como anticipo de
tesorería
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Publicado por La Voz de Galicia, el 21 de septiembre de
2005
Autor: J. A. Bravo |
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