| Conciliar la vida familiar y la laboral |
La necesidad de conciliar la vida familiar y
laboral se ha revelado como uno de los grandes retos a los que se enfrenta la
sociedad en general y el mundo empresarial en particular.
Ya nadie ignora que lograr una buena conciliación de trabajo y familia
tiene muchos beneficios para la sociedad, pues facilita el aumento de la
natalidad que tanta falta nos hace en estos tiempos, a la vez que implica una
toma de postura respecto de la familia a la que apoya y revaloriza. Para
nuestras empresas, sin duda, también es muy rentable apoyar medidas que
faciliten compatibilizar la vida familiar y laboral. Esto mejora el rendimiento
de los empleados, disminuye el absentismo laboral, mejora la productividad,
facilita la conservación del personal. Y, sensu
contrario , el conflicto entre familia y trabajo tiene efectos muy
negativos no sólo para la persona que lo sufre, sino también para
la organización en la que trabaja, ya que eleva la insatisfacción
laboral, lo que acarrea un menor compromiso y rendimiento en la empresa, una
menor concentración en el puesto de trabajo, un nivel mayor de
estrés y desazón y, en ocasiones, el abandono del trabajo con la
consiguiente pérdida de empleados muy capaces.
La conciliación de la vida familiar y laboral puede ser llevada a cabo
si todos los implicados públicos ponen algo de su parte.
Primero, una aclaración: no podemos reducir la cuestión de la
conciliación de la vida familiar y laboral a las mujeres. Cierto es que
ellas, por su naturaleza, dan a luz a los hijos, pero a partir de ese momento
el cuidado, la protección, la educación y la atención de
esos hijos corresponde en igual medida al padre y a la madre. Cada matrimonio
deberá hablar en profundidad sobre cómo distribuir su tiempo de
dedicación al trabajo y a la propia familia y, desde su libertad,
decidir hasta dónde se está dispuesto a renunciar en uno u otro
sistema familia y trabajo.
Algunas empresas, cada vez son más, afortunadamente, son conscientes de
esta problemática y desarrollan una nueva cultura organizacional dentro
de la cual instauran determinadas medidas, aplicables tanto a los hombres como
a las mujeres, que pueden ayudar a mejorar este conflicto y que van mucho
más allá de las meras medidas legales. Estas medidas legales van
desde los permisos retribuidos por maternidad, lactancia, accidentes o
fallecimiento hasta la reducción de la jornada por motivos familiares,
desde un tercio y hasta la mitad; excedencias; suspensión del contrato
por parto, adopción, o riesgo durante el embarazo, entre otras.
Pero hay otras medidas que puede establecer la empresa. Aunque hay que hacer
constar que no todas estas medidas son aplicables de manera universal a
cualquier empresa y a cualquier situación. Lógicamente, cada
empresa tiene sus propias peculiaridades y sus propias limitaciones. No
obstante, resulta urgente cambiar la cultura y tomar conciencia de que hay que
hacer algo por ayudar a los empleados y a las familias a conciliar su trabajo y
su vida familiar, y a ser felices en ambos. Todos saldremos muy beneficiados de
ello, pues sólo se vive una vez.
Entre las medidas que puede disponer una empresa para conciliar la vida
familiar y la laboral se pueden destacar las siguientes:
Horarios flexibles. Mediante esta práctica las personas empleadas
asumen el control sobre su horario de trabajo, introducen variaciones en la
dedicación diaria acorde con las necesidades que les marque su agenda y
permite también ampliar, dentro de unos límites, el horario de
entrada y salida
Teletrabajo. Otra posibilidad consiste en dar discreción al
empleado para que desarrolle su labor desde casa aprovechando, así, la
más avanzada tecnología como los ordenadores portátiles,
teléfonos móviles, correo electrónico, Internet o
videoconferencia.
Semanas laborales comprimidas. Esta práctica permite a las
personas empleadas trabajar más horas durante algunos días a la
semana a cambio de una reducción de los días laborables.
Horas por año. Permite a los empleados, dentro de ciertos
límites, elegir los días y las horas en las que
desarrollará su trabajo, con la única exigencia de cubrir un
determinado número de horas al año.
Puestos compartidos. Dos o más personas pueden compartir un mismo
puesto de trabajo con todo lo que ello implica en materia de responsabilidades,
obligaciones, salario y vacaciones. Una modalidad consiste en asumir funciones
completas ejercidas a tiempo parcial.
Vacaciones a conveniencia. Flexibilidad en el calendario de vacaciones
e, incluso, poder optar a más vacaciones que las legales, aunque no
estén remuneradas.
Días libres por razones personales superiores a las del convenio
del sector o a la de otras empresas similares.
Guarderías en los centros de trabajo.
Periodo sabático. Retribuido en parte o no retribuido, pero dado
de alta en la empresa.
Excedencias para atender a los hijos con reserva de puesto de trabajo y
salario.
Tarde del viernes libre y jornada intensiva los meses de verano.
Consecución de objetivos. Evaluación por resultados sin
haber control de presencia, se valora el trabajo en función de la
consecución de objetivos.
Prohibición de poner reuniones a última hora de la tarde.
Las empresas más punteras aplican desde hace años medidas de este
tipo para que sus empleados y directivos puedan conciliar la vida familiar y
laboral. Los trabajadores rinden más y las empresas son más
productivas. Vale la pena.
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Publicado por Las Provincias de Valencia, el 6 de enero de
2006
Autor: Isabel Máñez Testor |
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