Leido en....- De Sol a Sol
La precariedad laboral, una enfermedad curable si el Gobierno quiere
El mercado de trabajo en nuestro país padece una enfermedad crónica: la precariedad. Así se lo ha expuesto CC OO al Gobierno de España, al que ha vuelto a recordar que de cada 100 personas que trabajan 35 lo hacen de forma eventual o precaria.

Para CC OO, esta enfermedad, lejos de curarse, tiende a empeorar día a día, como así lo atestiguan las nuevas contrataciones realizadas. En Cantabria, por ejemplo, de cada 100 contratos firmados en lo que va de año sólo cuatro han sido, de entrada, indefinidos.

De no producirse un cambio de rumbo, esta situación nos conducirá a consolidar unas relaciones laborales donde la inseguridad y la falta de derechos de los trabajadores sean el denominador común, alejándonos, por tanto, de la realidad de esa Europa a la que tantas veces se apela para otras circunstancias.

Para remediar este mal, CC OO ha propuesto al Gobierno una serie de recetas que, básicamente, se centran en:

- Apoyo a la innovación, la investigación y el desarrollo tecnológico con compromisos claros que aparezcan reflejados en los Presupuestos Generales del Estado.

- Desarrollo del principio de estabilidad en el empleo que posibilite el que la contratación indefinida sea la regla general y no la excepción.

- Utilización exclusiva de la contratación temporal por necesidades objetivas de producción, garantizándose, en cualquier caso, la igualdad de trato y la eficacia de la norma frente a los abusos y fraudes.

- Establecimiento de medidas en materia de contratas y subcontratas que refuercen e impidan la cesión ilegal de trabajadores y la garantía de derechos ante los supuestos de transmisión de empresas.

- Aumento de las garantías del empleo a tiempo parcial y fijo discontinuo.

- Mayor participación laboral de las mujeres y promoción de la igualdad de oportunidades sin distinción de sexo.

- Potenciación de la estabilidad en el empleo de los jóvenes, colectivo que sufre la tasa más alta de temporalidad.

- Mejora de la protección del desempleo, tanto a través de políticas activas de empleo como mediante el sistema de prestaciones.

- Revalorización de la Inspección de Trabajo y actualización de las infracciones y sanciones en materia laboral para un mayor y mejor cumplimiento por parte de las empresas de las reglas laborales.

En definitiva, estas propuestas se podrían resumir en dos: establecimiento de los instrumentos que permitan un empleo más productivo mediante la inversión pública y privada, y mejora de la calidad del empleo, aspecto éste que, cabe recordar, está íntimamente ligado a la estabilidad, la igualdad y el cumplimiento de las normas laborales.

A juicio de CC OO, el tiempo transcurrido -más de medio año- desde el inicio de la negociación para la reforma del mercado laboral ha sido excesivo. Hay que recordar, en este sentido, que sólo la insistencia de los sindicatos ha permitido que en los últimos días tanto el Gobierno como los empresarios concretaran en sendos documentos sus posiciones por escrito.

Unas posiciones, por cierto, que no han podido ser más desalentadoras para los trabajadores. Así, a nuestra propuesta de una mejor regulación del mercado de trabajo, se nos contesta con una reforma en profundidad del despido que pretende modificar las causas, las consecuencias, los costes e, incluso, el papel del juez. En síntesis, el remedio propuesto es peor que la enfermedad.

Y es que, no nos engañemos, del documento del Gobierno esperábamos bastante más, sobre todo después de la declaración de principios para el Diálogo Social firmada el 8 de julio de 2004. Lamentablemente, ahora vemos cómo aquella declaración rimbombante, que coincidía con los objetivos sindicales de una mayor estabilidad en la creación de empleo y en la no utilización injustificada de la contratación temporal, tuvo más de pose para la fotografía que de intenciones reales.

Y también esperábamos del Gobierno una mayor firmeza ante los empresarios, ya que su papel no era el de árbitro, sino el de parte, ya que como tal decidió estar presente en la mesa de negociación. Sin embargo, el Gobierno ha querido hacer lo que no le tocaba, y además mal, recogiendo en su documento la reivindicaciones más importantes planteadas por los empresarios.

De éstos -los empresarios-, obviamente no nos sorprenden tanto sus posiciones, aunque sí es cierto que esperábamos algo que se ajustara más a los tiempos que corren y, por tanto, menos cavernícola. Es imposible querer estabilizar el empleo desregulando el despido porque, en el momento en que el éste sea más fácil y más barato y el 40% de la indemnización se financie con dinero del Fondo de Garantía Salarial, los más de 10 millones de trabajadores que actualmente tienen un empleo estable perderán esta condición y pasarán también a engrosar la lista de trabajadores en precario.

No queremos sustituir empleos fijos por fijos en precario, que es, en definitiva, lo que el Gobierno y los empresarios parecen promover con el invento del «contrato indeterminado», ya que este modelo, aunque trata de eliminar la utilización masiva del contrato de obra y servicio en las contratas y subcontratas, lo cierto es que durante los tres primeros años funciona como un contrato temporal.

Lo que CC OO quiere es sustituir trabajadores temporales por fijos. Y para ello, queremos reforzar las causas productivas de la contratación temporal y desvincular la utilización de los contratos de obra de la realización de contratas porque, simplemente, no todos los trabajadores de una empresa pueden ser eventuales ni se puede consentir el encadenamiento de contratos que a las empresas les ofrece tanta flexibilidad y a las trabajadores tanta inseguridad.

La mesa de negociación se agota porque el tiempo se acaba con, por el momento, las posiciones muy alejadas y las posibilidades de acuerdo muy remotas. A pesar de ello, desde CC OO pondremos todo nuestro empeño por alcanzarlo. Si no lo conseguimos, el Gobierno deberá legislar de acuerdo con su programa electoral, con lo expresado por el ministro de Trabajo en el VIII Congreso Confederal de CC OO y con la declaración que el presidente del Gobierno realizó el pasado mes de julio sobre el diálogo social. Si no fuera así, entenderíamos que ha traicionado sus principios y engañado a los que confiamos en él.


Publicado por El Diario Montañes, el 8 de enero de 2006

Autor: Vicente Arce Oria / Secretario de Empleo de CC.OO de Cantabria
  Boletín Laboral.
  

Suscríbase y reciba noticias,    jurisprudencia, convenios, etc

 
 
 
 
 
 
 
 

Atención al Visitante

 

Link

Optimizado IE 4.0 800X600

Ayuda Laboral a su servicio desde 1998

Aviso Legal

Diseño Orbyta Media Consultas Creación Web