| Un banco despide a un empleado por tirar
documentación a la basura |
La CIG pedirá la improcedencia de la
decisión en la reanudación del juicio el próximo
día 20
La Agencia Española de Protección de Datos intervino tras una
denuncia
El Banco Gallego despidió a un trabajador de su sucursal de Baralla
porque, supuestamente, tiró a la basura documentación de la
entidad. Ayer debería haberse celebrado en el Juzgado de lo Social
número 3 de la capital lucense el juicio por el despido, que la CIG (es
la central que defiende al trabajador) pide que sea declarado improcedente.
La suspensión se produjo porque la Agencia Española de
Protección de Datos, que intervino en el asunto, no envió al
juzgado toda la documentación que le había sido solicitada,
según el abogado de la CIG. La vista quedó pospuesta para el
próximo día 20, a las 11.30 horas.
El despido del bancario se produjo en el mes de noviembre del año
pasado. En la carta que la dirección del banco le envió, se
explica que el despido se produce como consecuencia del hallazgo, en un
contenedor de la calle Roi Xordo de Lugo, en las proximidades del Colegio Isla
Verde, de «numerosa documentación de tipología
variada». Supuestamente se trataba de fotocopias de carnés de
identidad, escrituras, nóminas, recibos, cartas de pagos, listados de
pensiones, etcétera. Según la dirección de la entidad,
dichos documentos contenían datos personales y pertenecientes a la
sucursal de Baralla.
La aparición de la documentación motivó que fuese
presentada una denuncia ante la Guardia Civil que tomó
declaración al trabajador e informó de lo ocurrido a la Agencia
Española de Protección de Datos.
La carta de despido dice que el trabajador reconoció que los
había tirado cuando acudió a visitar a un familiar suyo de
avanzada edad. El material que pensaba tirar en la basura en Baralla lo
metió en el maletero de su coche y se dio cuenta de ello en la capital.
El banco entiende que esta actuación fue totalmente anómala e
irregular, no así el trabajador porque considera que se trataba de
papeles que no estaban en vigor y que estaban dispuestos para ir a la
basura.
Los hechos motivaron que la Agencia Española de Protección de
Datos efectuase un requerimiento a la oficina principal de Lugo para solicitar
información y diversa documentación. La dirección de la
entidad bancaria entiende que el trabajador actuó de mala fe y,
además, ejerció un abuso de confianza en el abuso de sus
funciones, así como «fraude y deslealtad en las gestiones
encomendadas». Al juicio de ayer acudieron numerosos trabajadores
compañeros del despedido. Estaban citados a declarar como testigos por
parte de la CIG cinco personas.
La dirección del banco anunció que se reserva acciones judiciales
contra el despedido.
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Publicado por La Voz de Galicia, el 7 de febrero de 2006
Autor: X.C. |
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