| La caja única de la Seguridad Social
resolvió el déficit de siete comunidades |
Cinco comunidades -Asturias, Galicia, Castilla y
León, Cantabria y Extremadura terminaron 2005 claramente sin ocupados
suficientes para pagar a sus pensionistas. Al grupo se sumaron Aragón y
el País Vasco que, si bien no llegaron a la correspondencia requerida,
sí la rozaron. En todos los casos, el mecanismo de caja única de
la Seguridad Social salvó los déficit. La mínima
relación necesaria entre activos y pasivos para garantizar el sistema de
protección es de 2,1 trabajadores por cada pensionista.
El Gobierno asegura que la correspondencia media avanza todos los meses aunque
de manera muy modesta. En la actualidad (enero 2006) la proporción se
encuentra en torno a los 2,6 trabajadores por cada pasivo, pero el cociente
baja al 2,23 al relacionar los afiliados-ocupados de la Seguridad Social, a 31
de diciembre del 2005, con el número de prestaciones contributivas
(propias de los trabajadores que han cotizado al menos 15 años)
contabilizadas en esa misma fecha. La causa de la menor proporción
radica en que algunos pasivos reciben más de una pensión.
Los datos figuran en diversas estadísticas del Ministerio de Trabajo.
Son aproximados y orientativos. Por un lado, es preciso tener en cuenta que
existen activos que reciben prestación, como ocurre con destinatarios de
la viudedad, y, por otro, que los cierres definitivos de los ejercicios se
producen en torno al segundo trimestre de cada año.
La caja única permite que todas las cotizaciones de trabajadores y
empresarios ingresen en una misma hucha de la que salen también todas
las prestaciones. La relación entre activos y perceptores de pensiones
de vejez o enfermedad o titulares de otro tipo de protección
contributiva (orfandad, viudedad o favor de familiares) es una de las
principales columnas de la Seguridad Social. No obstante, la base sobre la que
se apoya la viabilidad del sistema es más amplia. En definitiva, se
trata de no gastar más de lo que entra.
La solidaridad de la caja única provoca cooperación y
contribución entre territorios, generaciones (los actuales ocupados
cotizan para mantener a quienes trabajaron en el pasado) y sexos (las pensiones
se calculan de idéntica forma para hombres y mujeres). La hucha de la
Seguridad Social resuelve pues las carencias, equilibra las cuentas y garantiza
la igualdad para todos los trabajadores.
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Publicado por La Verdad de Murcia, el 19 de febrero de
2006
Autor: Elisa Garcia |
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