| «El rechazo laboral lleva al transexual a
la prostitución» |
Aborda en un ensayo las dificultades sociales y
jurídicas de este colectivo en España
En Los expulsados del Paraíso (Maikalili Ediciones), Javier Montilla,
escritor y periodista, analiza el proceso que lleva a una persona a asumir la
reasignación de sexo o los problemas cotidianos, sociales,
jurídicos y económicos de vivir con un documento de identidad que
no refleja la apariencia física.
-¿Qué supone la Ley de Identidad de Género, que se
tramitará próximamente en el Parlamento?
-Esta legislación supone la supervivencia de las personas transexuales.
Permitirá algo tan fundamental como que puedan cambiar su sexo legal sin
necesidad de pasar por un quirófano. La falta de un documento que los
identifique como mujeres, sobre todo, implica generalmente rechazo laboral y el
recurso a la prostitución para seguir adelante.
-¿Se trata de una marginación exclusivamente legal o también
social?
-Es una discriminación social que afecta sobre todo a las mujeres
transexuales, porque los hombres pasan más desapercibidos, son
invisibles para la mayoría. Lo diferente produce miedo y el miedo,
rechazo. Hablamos de muchos individuos con estudios, universitarios,
perfectamente capacitados para un puesto de trabajo digno.
-¿Y una normativa será capaz de cambiar esta situación?
-Nos encontramos ante una realidad similar a la generada con la ley de
matrimonios del mismo sexo y la pedagogía social necesaria para que se
normalice el hecho. De todas maneras, los transexuales van a superar problemas
que son situaciones traumáticas, como abrir una cuenta corriente, pagar
con la tarjeta de crédito o embarcar en un vuelo. Vivir cada día
con estas pequeñas vejaciones es duro y produce desequilibrios
emocionales. -Otro problema que no solventa la ley es la cobertura sanitaria,
que la Seguridad Social asuma las operaciones de reasignación de
sexo.
-Nos encontramos ante un asunto peliagudo, de relevancia moral, más que
político o económico. Con tan sólo el 1% del presupuesto
sanitario de Cataluña se cubriría totalmente la atención
quirúrgica y el proceso transexualizador de toda su población
afectada, la mayor de todo el país.
-¿Cómo viven su infancia los transexuales?
-El niño no sabe lo que le pasa ni tiene a nadie a quien acudir. Al
final, opta por el silencio y el sufrimiento, caldo de cultivo para los
desequilibrios psíquicos. Generalmente, sus familiares no saben lo que
está pasando y, a menudo, tampoco lo detectan sus médicos, ya que
se camufla como una homosexualidad latente. En Holanda funciona una
cátedra dedicada a la formación de especialistas que asisten al
paciente desde una edad temprana.
-¿Existen estadísticas sobre el número de personas
afectadas?
-Se estima en unos 9.000 en España, aunque es muy difícil
cuantificarlos. Muchos renuncian a ser ellos mismos porque el camino que han de
recorrer es duro o por el miedo a ser rechazados.
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Publicado por La Verdad de Albacete, el 6 de marzo de
2006
Autor: G.E. |
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