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En casa de la estabilidad laboral, contrato temporal
La historia de Isabel Mendieta duele de oírla. Tras quince años trabajando, sin contrato o con vinculaciones temporales, en la Federación de Comunicación y Transporte de CC.OO. de Córdoba, el pasado diciembre le comunicaron su despido de su puesto como administrativo, centrada en labores de control de afiliación. ¿Su respuesta? Llevar a este sindicato, a su Confederación regional (la que firma los contratos) y a la Unión Provincial, a los tribunales. Este miércoles se verá su caso en el Juzgado de lo Social.

Lo que pide es ser readmitida. Cree que la han echado, porque la Federación 'no confía' en ella por 'considerarme afín al sector 'crítico' del sindicato y porque mi padre es 'crítico''. Su demanda incluye una petición de indemnización por 12.000 euros por el 'daño moral' sufrido en su última etapa en el sindicato.

La primera comenzó a principios de los noventa cuando llegó a la Federación de Comunicación y Transporte de Comisiones en Córdoba. Empezó trabajando sin contrato tres horas al día.

No fue hasta octubre de 1995 cuando le hacen su primer contrato por obras o servicios. Mendieta recuerda que aquella vinculación laboral ya fue 'en fraude', porque 'ese tipo de contrato no cabía para lo que yo hacía, la actividad normal del sindicato'.

Primer contrato, 'en fraude'

Pasó el tiempo y siguió con el mismo contrato, con lo que, explica, 'yo, a partir de los dos años, me había convertido automáticamente en indefinida'. Sin embargo, en marzo de 1999 le comunicaron que tenía que dejar su puesto.

Pese a su situación de indefinida de hecho, aceptó abandonarlo, porque su relación con la dirección de su Federación, entonces de línea 'crítica', era 'de confianza'. 'Si no me hacían un contrato mejor era por la mala situación económica que tenía la Federación debida a la persecución a la que la sometían los 'oficialistas' de CC.OO., que dominaban la estructura superior y controlaban el dinero', explica.

Debía ser así. El 14 de julio de 2000, suscribió un nuevo contrato por obra o servicio. Como en su anterior etapa, siguió con el control de afiliación.

A mediados de 2003, las cosas se volvieron a torcer: 'Parte de la ejecutiva provincial de la Federación de Comunicación y Transporte, los 'oficialistas', decide que hay que prescindir de mi padre, que es 'crítico', trabajaba también en esta Federación y le quedaban dos años para jubilarse'. Ante esa situación, sigue, 'la única solución que se le ocurre al secretario provincial de mi Federación, 'crítico', es que a mi padre y a mí se nos haga un contrato de relevo, por el que yo le sustituiría a él. Dada la mala situación económica de la Federación, eso permitía un ahorro, porque esa vinculación está bonificada en la Seguridad Social'.

Pese a que por la duración del anterior contrato de obra o servicio de nuevo era 'indefinida', aceptó firmar el de relevo. 'Si a mi padre lo echaban, ¿cómo mantenía yo a mi familia con un contrato a tiempo parcial de 360 euros?', dice justificando su postura.

Al paro 'formalmente'

Esa vinculación laboral, como era habitual, la formalizó la Confederación Sindical de CC.OO. de Andalucía. Mendieta denuncia que 'Sevilla sabía que era un fraude, pues yo iba a seguir con mi tarea y no había hecho, ni iba a hacer, la labor de mi padre, que era de acción sindical'.

Pero, la operación tuvo un freno. El 10 de octubre de 2003, la Seguridad Social, según recoge la demanda, avisó al sindicato de que no se cumplían los requisitos para un contrato de relevo.

Una vía para lograr que Mendieta pudiera rubricar ese contrato es que firmara el finiquito y pasara un tiempo en el paro. Según explica, ésa es la solución que le dio la Confederación regional. No dudó: 'O me iba 'formalmente' al paro o echaban a mi padre'. Lo de 'formalmente' lo dice, porque el tiempo en que estuvo oficialmente en el paro, dos meses y medio, siguió trabajando para el sindicato. Al final, el 16 de febrero de 2004 se formalizó el nuevo contrato de relevo, que ahora sí autoriza la Seguridad Social, y que concluía el 4 de enero de 2006, fecha de jubilación de su padre.

Entonces, Mendieta pensó que, al fin, se iba a cumplir con ella lo que los sindicatos 'promueven' para los trabajadores, un empleo de calidad: 'Tenía la esperanza de que, por fin, iba a tener una estabilidad, que es lo que había pretendido los 14 años anteriores'. De hecho, le ampliaron su jornada parcial, de tres horas a seis y media. Pero, se equivocó. Y por mucho.

En abril de 2005, llegó otro secretario provincial a su Federación, Juan Illescas, 'oficialista'. A partir de ese momento, Mendieta denuncia que no se le mandaba 'ninguna tarea' y que se contrató a una nueva administrativa cuando 'a mí se me estaba quitando trabajo'. Dice que su despido en enero de 2006 'culminó' un proceso de 'mobbing', un 'hostigamiento personal y profesional'. Luego, Mendieta inició su batalla legal por recuperar su empleo. Sostiene que todos sus contratos han sido 'fraudulentos' y que, por ello, su relación con CC.OO. se ha convertido en 'indefinida'.

Suma a ello un frente más al pedir que se le reconozca el 'daño moral' sufrido. 'Lo que he pasado ha sido horroroso. Se me caía el pelo, se me ha multiplicado una dermatitis que tenía... -confiesa-. Quiero ir al psicólogo, porque ahora estoy luchando por mi trabajo, que a mí me encanta, pero, si no me dan la razón, esto me hunde'.

Silencio de CC.OO.

De hecho, rechazó en el acto de conciliación una indemnización en la que, curiosamente, CC.OO. le reconoció una antigüedad desde el contrato de julio de 2000. Es decir, obviando el tiempo en que 'formalmente' estuvo en el paro. El sindicato también admitió que el despido fue improcedente, pero no le concedía la readmisión, con lo que a Mendieta no le vale.

Se declara 'indignada' tras 15 años de eventualidad: 'Los sindicatos no cumplen lo que predican en materia laboral para nada. Si digo los que están legalmente contratados en Comisiones, acabó antes que si digo todos los que están contratados ilegalmente'.

El actual secretario provincial de la Federación de Comunicación y Transporte de CC.OO. declinó dar la versión del sindicato: 'No queremos interferir, vamos a dejar que hablen los tribunales y acataremos lo que digan'. Mendieta ya ha hablado. Su relato es una versión del dicho de 'en casa de herrero, cuchillo de palo': en casa de la estabilidad laboral, contrato temporal.

Publicado por Terra Actualidad, el 12 de marzo de 2006

Autor: Vocento - VMT
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