| Un juez declara la incapacidad permanente a
una mujer por las secuelas del acoso laboral |
La víctima, de 29 años, era
auxiliar en una clínica veterinaria y padece un trastorno de
estrés postraumático que la invalida para el trabajo
El Juzgado de lo Social número 4 ha declarado la incapacidad permanente
absoluta para realizar todo tipo de trabajo a una mujer de 29 años,
auxiliar de una clínica veterinaria, que sufre un trastorno de
estrés postraumático y crisis de angustia provocado por el acoso
laboral al que fue sometida por su jefe. El magistrado Alfonso González
González equiparó la situación de acoso laboral a un
accidente de trabajo.
La sentencia subraya que los trastornos que padece tienen la «suficiente
intensidad y gravedad» como para limitar la capacidad laboral de la mujer
para realizar cualquier tipo de actividad. Así, la auxiliar ha recibido
diversos tratamientos terapéuticos y psicológicos «sin clara
mejoría» y su enfermedad se ha hecho crónica. El fallo
judicial establece una pensión para la demandante equivalente al cien
por cien de su base reguladora, que tendrá que pagar la Mutua Fremap.
Contra la sentencia cabe recurso.
La afectada comenzó a trabajar en mayo de 2000 como auxiliar de
clínica veterinaria. En agosto de 2003 se suscitaron diversos problemas,
derivados, según denunció la mujer, por el acoso sexual que
sufría por parte del empresario y causó baja laboral por
enfermedad común. El 15 de enero de 2004 denunció ante la
Policía Nacional la situación de acoso y el 4 de marzo de ese
mismo año fue despedida.
En septiembre de 2005 obtuvo mediante sentencia judicial la incapacidad
temporal por accidente de trabajo y el empresario fue condenado de manera
directa a pagar la prestación de la Seguridad Social. Posteriormente, la
Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria revocó
parcialmente la sentencia, absolvió del pago al empresario, del que
responsabilizó a la Mutua Fremap.
Ahora, otra sentencia concede a la mujer la incapacidad permanente . Y es que
su cuadro clínico es revelador de la situación psíquica de
la ex trabajadora: «está angustiada, manipulada
psicológicamente por los recuerdos, sin ganas de luchar porque recuerda
cómo la tenía agarrada por las muñecas y la
tocaba...».
El Informe de la Unidad de Salud Mental, donde recibió tratamiento,
determina que sufre «un trastorno por estrés postraumático
derivado de acoso laboral y cuadro mixto ansioso-depresivo de intensidad
sintomatológica grave». Ha recibido diversos tratamientos
terapéuticos «sin clara mejoría» y también
recibe tratamiento en Cavas (Centro de Ayuda a Victimas de Abusos Sexuales),
pero «es pesimista respecto a una posible recuperación no estando
capacitada para una ocupación laboral».
La sentencia subraya también que la víctima del acoso laboral no
ha experimentado mejoría con los tratamiento y su enfermedad se ha hecho
crónica.
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Publicado por Diario Montañes , el 28 de
abril de 2006
Autor: C. de la Peña |
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