| «La Seguridad Social prohibió a mi
médico que me diera la baja» |
Hace siete años le diagnosticaron una
enfermedad que hasta entonces no era muy conocida: la fibromialgia. «No
conocía ni la palabra», asegura Concepción Adeva, quien
añade que llevaba al menos otros siete años más padeciendo
los crueles síntomas de este mal degenerativo que se resumen en sufrir
un dolor crónico y cansancio permanente, además de otras
afecciones psicológicas. La incapacidad le llegó poco antes de
jubilarse. En la actualidad, Adeva preside la asociación que
reúne a cerca de sesenta afectados en la provincia segoviana por esta
patología.
-Una de las características desgraciadas de la fibromialgia es que esta
infradiagnosticada. ¿Cómo descubrió que padecía este
mal?
-Estuve seis o siete años de un especialista en otro, del
neurólogo al reumatólogo... pero cada vez iba a peor. Cualquier
cosa que hacía y que antes era normal se convertía en un
esfuerzo. Al principio piensas que tienes algo más grave y cuando te
dicen que es fibromialgia das gracias a Dios de que no se trata de nada
peor.
-Se trata de una patología que incapacita a quienes la sufren. ¿Ha
llegado a sentir incomprensión por parte de la sociedad?
-Claro, porque te ven y no observan nada y llega un momento en el que no te
hacen caso. A mí, la Seguridad Social llegó a prohibir a mi
médico de cabecera que me diera la baja laboral.
-¿La falta de sensibilidad es uno de los obstáculos a superar?
-Sí. La enfermedad se va conociendo gracias a las asociaciones. Son
ellas mismas y los enfermos los que han investigado cuando ningún
especialista te podía decir qué es lo que te estaba pasando. Los
médicos han de estar más sensibilizados con nuestra enfermedad a
la hora de darnos la baja laboral porque ya no se puede decir que la enfermedad
no existe.
-Habla de la importancia del asociacionismo. ¿Cuál es la
situación de Segovia?
-La Asociación de Fibromialgia de Segovia nació de manera oficial
en septiembre del 2004. En ella tratamos de ayudar a la gente para que se
sienta mejor. Creo que los afectados intercambien sus experiencias es muy
importante porque no hay médico que haga milagros. Organizamos sesiones
de terapia, tanto individual como en grupo; cursos de relajación, o
fisioterapia... que es mejor que las pastillas.
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Publicado por El Norte de Castilla, el 13 de mayo
de 2006
Autor: C.B.E. |
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