| El Gobierno suprimirá el Régimen
Especial de la Seguridad Social que acoge al servicio doméstico |
Prevé que los empleados de este sector se
agrupen e integren en el Régimen General
«Apostamos por que la relación laboral de los empleados de hogar
deje de ser especial y se convierta en ordinaria», explicó ayer el
secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado. La fórmula
barajada es conseguir que los trabajadores domésticos se agrupen en
fundaciones, organizaciones no gubernamentales o cooperativas, en las que
exista un «auténtico empresario» que contacte e intermedie con
las familias para la contratación del personal.
Granado reconoció que se trata de «un diseño
complicado», pero informó que el primer paso se dará en
breve. Los cambios empezarán con la reforma de pensiones que negocian
Gobierno, empresarios y sindicatos y que espera vea la luz antes de junio.
Aseguró que la medida cuenta con bastante apoyo por parte de la patronal
CEOE y los sindicatos CC OO y UGT, organizaciones dispuestas a asumir las
recomendaciones del Pacto de Toledo -acuerdo parlamentario de 1995-, proclives
a que sólo existieran dos regímenes en la Seguridad Social: el
General y el de Autónomos.
Las declaraciones del secretario de Estado tuvieron lugar en una jornada de
reflexión sobre el sector de trabajadoras del hogar, organizada por
Cáritas y la Plataforma de Asociaciones representativas del colectivo.
Durante su intervención, lamentó que el trabajo doméstico
sea la única actividad que si no llega a un tope de horas se pueda
desempeñar sin cotización, «lo que desencadena un efecto
perverso» para el trabajador y para el sistema, puesto que si no se aporta
no hay prestaciones. A este inconveniente se une el hecho de que las
inspecciones públicas en los hogares son «esporádicas»
y el descontrol elevado.
Sin mayor coste
Los cambios tendrían tres ejes. El primero sería la
modificación de la relación especial. «Estamos (trabajo
doméstico) ante el único supuesto en el que los que emplean no
son empresarios son empleadores», explicó. Habría que
constituir empresas de diversa naturaleza a las que las familias podrían
acudir para solicitar un empleado. Estas sociedades reemplazaría al
trabajador en caso de enfermedad o de inadaptación en el hogar.
El segundo pilar de la reforma consistiría en la equiparación
paulatina con el Régimen General en cotizaciones y prestaciones,
«avanzando cada año lo que pueda ser asumible».
Y el tercero, conseguir que la reforma no supongan un mayor coste para las
familias que contratan al personal. El secretario de Estado de la Seguridad
Social comentó que la integración podría estar concluida
dentro de unos 15 años.
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Publicado por El Correo Digital, el 7 de mayo de
2006
Autor: Elisa Garcia |
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