| La Seguridad Social reforzará los
controles de las incapacidades laborales transitorias para evitar el fraude
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Porque, según el secretario de Estado,
existen absentistas profesionales
El fraude en las pensiones públicas es "irrelevante, irrisorio y
muy bajo", según el secretario de Estado de Seguridad Social,
Octavio Granado. Pero la cosa cambia si se cruzan las variables enfermedad y
trabajo. En ese punto afloran absentistas profesionales e incluso bajas que se
denominan 'de complacencia', motivadas por la relación entre el
médico que la firma y el paciente o el miedo de aquél a una
reacción violenta de quien demanda esa baja.
Para hacer frente a una situación, que en los últimos años
ha disparado el gasto por encima de lo que ha crecido la población
cubierta por esta prestación, el Instituto Nacional de la Seguridad
Social (INSS) tiene previsto ampliar la plantilla de facultativos para
inspeccionar los casos de dolencias que dan lugar a las incapacidades laborales
y dotarse de programas informáticos que ayudan a estos profesionales a
hacer el seguimiento de las bajas.
Desde enero, los médicos en nómina de la Seguridad Social asumen
en exclusiva en Palencia, Segovia, Zamora, Ávila y Soria -provincias con
menor población y donde existe una plantilla de facultativos suficiente-
la competencia de prorrogar otros seis meses más una incapacidad laboral
temporal al cabo de los doce iniciales. Ahora, son los facultativos de la
Seguridad Social quienes examinan al trabajador y su historial médico, y
deciden si debe continuar sin trabajar otros seis meses, debe volver al 'tajo'
o se recomienda una incapacidad permanente al valorarse que los efectos de su
dolencia le impedirán volver a ejercer su profesión. Una labor
que recaía hasta el momento en los médicos del sistema
autonómico de salud -prácticamente los de cabecera-, en herencia
de la antigua inspección del Insalud, que estaba entonces volcada en
estos casos laborales, situación que ha dado un giro copernicano con su
traspaso a las comunidades autónomas.
"El modelo de que uno decide y el otro paga es malo siempre. Si
además el que decide no tiene la formación especializada sobre lo
que el otro debe pagar, el modelo se complica más", reconoce
Octavio Granado, quien avanza que un centenar de médicos se
incorporarán a lo largo del año al resto de provincias
españolas que vayan asumiendo en exclusiva las prórrogas de las
incapacidades temporales, entre ellas las cuatro restantes de Castilla y
León.
El sistema elegido por los actuales gestores de la Seguridad Social es reforzar
los mecanismos de control desde la propia 'casa'. Un control al que se suman
desde la anterior legislatura las mutuas de accidentes de trabajo y
enfermedades profesionales, modelo cuestionado por los sindicatos, que
entienden que estas entidades son juez y parte.
Al depender los médicos que firman las bajas de las autonomías,
un buen flujo de información entre las comunidades y la Seguridad Social
es básica. En el 2004 se retomaron los convenios de colaboración,
que se plantean ampliarse este año para controlar las patologías
sobre las que puede existir mayor capacidad de simulación: dolores
musculares y enfermedades de base psicológica.
El secretario de Estado destaca que la formación de los profesionales
médicos es básica. "Hemos llegado a un acuerdo con el
Ministerio de Sanidad para que las próximas convocatorias de
médicos internos residentes (MIR) de atención primaria de salud
hagan parte de su formación en los equipos de valoración de
incapacidades de la Seguridad Social", precisa Granado.
La media de procesos de incapacidad iniciados cada mes en Castilla y
León es de 15.384, según datos del 2005, con una incidencia y un
gasto menor que la media nacional. En el caso de las incapacidades generadas
por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales tramitadas por el INSS,
la incidencia en Castilla y León es de 3,57 trabajadores por cada mil,
frente a una media nacional de 4,76, que el caso de Asturias sube hasta los
18,14 por mil.
"Un sistema de protección social es un moneda que tiene dos caras:
el control y las prestaciones. Y como una moneda no puede ser falsa en una cara
y buena por la otra, si no es bueno el control, la prestación acaba
siendo mala", afirma el secretario de Estado de Seguridad Social.
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Publicado por León Digital, el 18 de mayo
de 2006
Autor: Redacción |
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