| El fatídico régimen del
espárrago |
Desde que en 2003 los esparragueros pasaran a
regirse por el Régimen General de la Seguridad Social, el sector no
levanta cabeza. Las bases de cotización de los trabajadores se han
incrementado en casi cinco euros por una jornada media de seis horas, lo que
está asfixiando los márgenes de beneficio de este cultivo,
según denuncia Asaja. En consecuencia, las ganancias que obtiene cada
eslabón de la cadena de producción se van recortando desde el
agricultor hasta el minorista, aunque son los primeros, como casi siempre, los
que acaban pagando la mayor parte de esta merma.
A esta desesperante situación se suma el agravio comparativo del sector
en Granada con el resto de provincias productoras del espárrago verde.
Mientras que la Inspección de Trabajo en Granada interpretó en
2002 que la manipulación del espárrago previa a su venta en los
almacenes y cooperativas limpieza y empaquetamiento en manojos era más
propia de la industria transformadora que de las tareas agrícolas, en el
resto de provincias esta labor inspectora nunca se llevó a cabo.
Así, tal y como denuncia un esparraguero granadino, José
Gámiz, se da la circunstancia de que "hay explotaciones en
Antequera, a pocos kilómetros de otras en los límites de la
provincia de Granada, que aún cotizan en el Régimen Especial
Agrario".
"Somos los pupas de la agricultura", se queja Gámiz. Y no le
falta razón. Por si fuera poco, las climatología se empeña
en castigar al campo en la provincia y las últimas tormentas que cayeron
sobre Huétor Tájar, principal municipio productor, dañaron
seriamente el cultivo por lo que se espera que los resultados de esta
campaña sean muy similares a los de la anterior, que pasó por ser
la peor conocida por el espárrago. Tampoco en Loja se obtendrán
mejores resultados, ya que la sequía no parece dispuesta a perdonar a
las explotaciones que carecen de sistema de regadío. La rentabilidad de
la producción está expuesta, por tanto, a lo que el consumidor
esté dispuesto a pagar en el mercado, que nunca será menos de
1,50 euros el kilo, dependiendo de la calidad.
Otro escollo: la escasez de mano de obra cualificada. Tradicionalmente, han
sido las mujeres de la Vega granadina las encargadas del manipulado del
espárrago, una tarea a la que se dedicaban no más de tres meses
al año pero que les resultaba rentable porque les permitía
percibir el subsidio agrario garantizado por el anterior régimen. Con el
cambio al Régimen General, serían necesarios unos tres
años trabajando en la campaña del espárrago para tener
derecho al subsidio por desempleo por lo que cada vez resulta más
complicado encontrar quién quiera dedicarse a esto.
El cambio del sector del espárrago al Régimen Especial Agrario
(REASS) se hizo en 2003. El Gobierno del PP lo llevó a cabo con la
oposición del PSOE que presentó una proposición no de ley
al Parlamento andaluz, defendida por Clara Aguilera, en la que se instaba a
llegar a un acuerdo sobre el marco que mejor se adecuara a la realidad del
empleo del sector. La parlamentaria granadina abanderó esta lucha pero
con el cambio del color del Gobierno central en marzo de 2004, Aguilera se
sumió en un profundo silencio al respecto, según denuncia el
secretario provincial de Asaja, Manuel del Pino. Para esta organización
agraria, no cabe otra salida a la situación del sector que la vuelta al
REASS o la creación de un régimen específico dentro del
Régimen General, como ocurre con el tomate. El resto de medidas no son
más que intentos de distraer al sector, critican.
Pero la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) no ceja en sus
intentos de reflotar el sector, como sea. Además de haber llevado a cabo
hasta siete originales actos reivindicativos en la calle encierros en la
Subdelegación de Gobierno, reparto masivo de bocadillos de
espárragos y un muro hecho a base de cajas de la hortaliza para
lamentarse sobre la situación mantiene conversaciones con la Junta de
Andalucía para estudiar otras salidas. La última propuesta es
organizar una campaña de promoción para fomentar las
exportaciones del espárrago verde-morado granadino, el único de
España, junto al espárrago blanco de Navarra, con
denominación específica.
Aunque, en realidad, la asignatura pendiente del espárrago radica en el
consumo interno. En la actualidad, siete de cada diez espárragos que se
cultivan en Granada se consumen en otros países. En la provincia, a
través de las grandes superficies comerciales, es más habitual
encontrar espárragos peruanos, ya que alcanzar acuerdos comerciales con
estos países les resulta mucho más económico que con las
cooperativas granadinas. Y una vez más, por culpa de los altos costes
sociales que asumen las empresas tras el cambio al Régimen General,
matriz de todos los males, según clama el sector.
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Publicado por Granada Hoy, el 8 de junio de
2006
Autor: Esther Ontiveros |
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