| La Audiencia de Cantabria confirma la
absolución para el empresario acusado de acoso sexual y laboral a una
empleada |
La mujer, auxuliar en una clínica
veterinaria, logró que el Juzgado de lo Social la concediera la
incapacidad permanente absoluta
La Audiencia de Cantabria ha confirmado la absolución el dueño de
una clínica veterinaria que había sido acusado de delitos de
acoso sexual y laboral por su empleada, una mujer que más tarde
consiguió en los Juzgados de lo Social que le concedieran la incapacidad
permanente absoluta por acoso laboral.
La mujer, una auxiliar de clínica de 29 años, denunció a
su caso por dos vías diferentes: la penal, para acusar a su jefe, A. M.
C., de haberla sometido a acoso sexual y laboral, y la social, para que se
reconociera la gravedad de las secuelas psicológicas que padece.
El Juzgado de lo Penal número 3 de Santander absolvió a A.M.C.
por considerar que existían elementos objetivos que ponían en
duda la realidad de los hechos que le achacaba su empleada, un criterio que
también mantuvo el Ministerio Fiscal, que al acabar el juicio
retiró la acusación que había formulado al inicio del
proceso.
En cambio, el Juzgado de lo Social número 4 de Santander concedió
a la mujer la incapacidad permanente absoluta para desempeñar cualquier
puesto de trabajo, debido a las secuelas psicológicas que padece y que
la propia sentencia atribuye a "acoso laboral".
El juez de lo Social argumentó que los informes médicos prueban
que la mujer padece "un transtorno de estrés postraumático
por acoso laboral y un transtorno mixto ansioso-depresivo de intensidad grave
secundario", que la incapacitan para desempeñar cualquier tipo de
actividad laboral, "por liviana o sedentaria que sea".
La magistrada que juzgó el caso en la vía penal reconoció
que, si fueran ciertos los hechos relatados por la denunciante, ésta
habría sufrido una serie de vejaciones que podrían calificarse de
"torturas físicas verdaderamente refinadas (...), verdaderos actos
de maltrato físico y psicológico que parecen propios de un relato
de terror".
DUDAS
Sin embargo, la juez entendió que existían una serie de
circunstancias que ponían en duda la credibilidad de su testimonio: los
problemas laborales que tenía con su jefe, la declaración de
clientes de la clínica que aseguraron que era tratada
"correctamente" o la falta de una explicación convincente a
por qué "pudo soportar durante tres años" las
vejaciones que relataba.
La sección primera de la Audiencia de Cantabria confirma ahora su fallo
al examinar el recurso de apelación presentado por la mujer.
El tribunal subraya que los informes médicos pueden servir para probar
la realidad de los problemas psicológicos que padece la mujer, pero,
"por sí mismos, no son prueba de la veracidad de lo declarado por
la supuesta víctima", máxime cuando fueron emitidos tres
años después de la fecha en la que habrían sucedido los
hechos.
La Audiencia razona que la juez de lo Penal explicó de forma
"exhaustiva aquellos elementos que, en un delito que habría sido
cometido en la única presencia de denunciante y acusado, llevan a dudar
de la versión de los hechos que ofrece la denunciante".
"La sentencia absolutoria se encuentra razonada y justificada en cuanto a
los hechos que declara probados; incólumes estos, el recurso no puede
prosperar", concluye el tribunal, en una sentencia contra la que ya no
cabe recurso alguno.
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Publicado por El Diario Montañes, el 5 de
junio de 2006
Autor: Efe |
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