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CGT denuncia que la nueva reforma laboral perjudica a los trabajadores
CGT denuncia que "a pesar de la retórica que la acompaña, a pesar de las grandilocuentes declaraciones de los firmantes de este nuevo pacto (Gobierno, patronal y sindicatos del régimen), la nueva reforma laboral es, como todas las que la han precedido, una gran mentira, pues pretende hacernos creer que va a cambiar algo y lo único que hace es persistir en la misma política de siempre: pérdida de derechos para los trabajadores y las clases populares frente a aumento de beneficios para la patronal y la banca".


"La actual situación de precariedad es la lógica evolución del pactismo"

Según CGT, "El desastre que hoy supone la precariedad en el empleo no ha sido consecuencia de ningún cataclismo ni ha venido determinado por ningún fatídico destino. La precariedad que hoy en día padecemos es la consecuencia lógica de décadas de engañosa paz social donde, desde los círculos del poder y con la descarada complicidad de UGT y CCOO, se ha ido despojando a los trabajadores de su condición de sujetos sociales portadores de derechos y, contra la necesaria justicia distributiva, se les ha convertido cada vez más en sujetos de explotación; primero, con los Pactos de la Moncloa y los acuerdos que les sucedieron entre 1977 y 1986 (AMI, ANE, AI, AES…) y luego con las sucesivas reformas laborales que, entre 1984 y 2002, han abaratado notablemente los despidos (creando nuevas causas para el despido objetivo, reduciendo la cuantía de las indemnizaciones, eliminando los salarios de tramitación…), han creado las condiciones idóneas para la contratación en precario (contratos basura, a tiempo parcial, empresas de trabajo temporal, externalización de servicios…), y han provocado una reducción real de la capacidad adquisitiva de los trabajadores".

Las sucesivas reformas laborales han tenido todas una serie de características:
- Obligaciones precisas y concisas, determinadas por Ley, para los trabajadores. Suponen prácticamente siempre pérdida de derechos.
- Frente a esta precisión para los trabajadores, para el empresariado todo han sido declaraciones de principios y ambigüedades que a poco o a nada obligan.
- Utilización de los fondos públicos, en forma de subvenciones o con descuentos en las cotizaciones a la Seguridad Social, que finalmente revierten en beneficios empresariales.
- Legitimación del fraude, sobre todo en materia de contratación, pero también en materia de despidos, de extinción de contratos.
La nueva reforma laboral insiste en el mismo camino
Las sucesivas reformas laborales se han justificado siempre con la intencionalidad de acabar con la precariedad y aumentar el empleo a base de facilitar las cosas a los empresarios y abundando en la idea de que serán éstos, con sus beneficios, los que creen el empleo necesario. Casi treinta años de experiencia nos dicen que éste no es el camino, pero sin embargo, en la nueva reforma laboral se vuelve a insistir en lo mismo:

• Se da una nueva vuelta de tuerca al abaratamiento del despido, generalizando la indemnización de 33 días por año trabajado a todos los contratos indefinidos que se hagan hasta el 31 de diciembre de 2007.

• Se legitima el fraude y, además, se le subvenciona. La política de bonificaciones de la seguridad social y otras subvenciones previstas se van a aplicar a aquellos casos que eran fraude de ley. Es como si fuera un gran indulto, pero además premiado y pagado con dinero público.

• Se mantienen todas las modalidades de contratación temporal, excepto la gran burrada que suponía el contrato de inserción impuesto por el PP en la pasada legislatura.

• Se vuelven a potenciar las empresas de trabajo temporal y, por el contrario, no se hace nada contra las denominadas empresas de “outsorcing” o servicios externos, verdadera lacra social en forma de subcontratación que prolifera como hongos en los últimos tiempos.
Es decir, que se insiste en la misma política de siempre con los mismos objetivos de siempre y con la misma falta de ideas de siempre.
Con todo lo expuesto, está claro que el objetivo que dice perseguir la nueva reforma laboral, acabar con la precariedad, es un objetivo condenado nuevamente al fracaso, como lo fueron todas las anteriores reformas laborales, las condujera el Gobierno que las condujera. La CGT vaticinamos que la reforma laboral recientemente firmada va a fracasar.

Es necesaria una reforma laboral distinta

CGT opina que sí que es necesaria una refoma laboral, pero en otro sentido:

a) Una reforma laboral que propicie una más justa redistribución de la riqueza. En este sentido, es inmoral que mientras 8 ó 9 millones de trabajadores lindan la pobreza y en más de un 70% de los hogares se pasen apuros a fin de mes, la Banca haga alarde de sus 18.000.000.000 de euros anuales.

b) Una reforma laboral que no permita que el trabajador sea represaliado cuando reclama sus derechos más básicos.

c) Una reforma que regule la situación de las empresas profesionales de la subcontratación y que propicie, en general, la transparencia de las mismas.


Publicado por Diario de Castilla, el 8 de junio de 2006

Autor: Redacción
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