| Dirigir una plantilla que no peina canas |
Las compañías tienen claro que
dirigir a una plantilla joven no tiene nada que ver con gestionar a un
colectivo de mayor edad. Y es que las especificidades, necesidades e
inquietudes que envuelven a los trabajadores que andan en torno a los 30 son
muy diferentes de las de los que ya peinan canas.
"El joven siempre ha sido joven, ahora y hace 50 años, pero la
coyuntura ha cambiado radicalmente", indica Jaime Pereira, director de
Recursos Humanos de Manpower, compañía especializada en trabajo
temporal. "Hoy se accede por primera vez al mercado laboral con mayor edad
si antes se hacía con 20 ó 22 años, ahora se hace
con 26-27, ya que tras la carrera se cursan masters y cursos de posgrado,
la gente es más ambiciosa y competitiva, se casa más tarde o no
lo hace y entre sus principales preocupaciones está el acceso a la
vivienda; un cúmulo de circunstancias que repercute en el tipo de
trabajo que demandan".
Si bien es cierto que la realidad laboral de este colectivo es muy dura
aceptan empleos que no se corresponden con la especialidad estudiada,
trabajan en categorías inferiores a su nivel académico, apenas
llegan a mileuristas, no pueden emanciparse ni comprarse una vivienda...,
también lo es que aspiran a una mejora radical de su panorama y no
están dispuestos a tolerar determinadas condiciones que han soportado
generaciones anteriores.
Así, dejar atrás los tiempos en los que se vivía
exclusivamente para trabajar es una de sus principales reivindicaciones. Aunque
son conscientes de que habrá que educar mucho a las empresas, las nuevas
generaciones ya comienzan a exigir horarios razonables. Entre ellos ha calado
la premisa de que la conciliación de la vida laboral y familiar es una
necesidad social y no una mera reivindicación personal de lo
contrario, las compañías sufren alta rotación de personal,
pérdida de fidelidad, absentismo, conflictividad....
"En nuestra empresa tenemos 15 medidas de flexibilización, pero,
sin duda, la más importante para los jóvenes es la jornada
intensiva; comprimir las horas de trabajo es fundamental y nosotros no queremos
hipotecar sus días", indica Silvia Vílchez, directora de
Recursos Humanos de MRW, firma especializada en el transporte de
paquetería. Y es que tener tiempo para estudiar idiomas, ir al gimnasio,
salir con los amigos o disfrutar de la familia son algunos de los logros a las
que no están dispuestos a renunciar.
Por este motivo, las empresas caminan hacia una organización del tiempo
más anglosajona, esto es, trabajar menos horas pero ser más
productivos. "Los jóvenes demandan una retribución ligada a
los resultados y no al tiempo que permanecen en la oficina", señala
el director de Recursos Humanos de Manpower. En definitiva, buscan mayor
calidad de vida, pues tienen claro que "el trabajo ocupa un lugar
importante en sus vidas, pero no el central, esto es, que el empleo es un medio
y no un fin en sí mismo".
Pero además de un buen horario, este colectivo también demanda un
salario digno de su empresa. Si bien en un primer momento están
dispuestos a aceptar sueldos reducidos para "meter cabeza" en la
compañía, son conscientes de que "en la era de la escasez de
talento, retener a los empleados sin ofrecer una óptima
contraprestación económica es imposible", tal como explica
Carlos López, experto y asesor en Recursos Humanos. "Para un
recién titulado lo más importante es la parte económica,
algo que cambia con el paso del tiempo, cuando se valoran otras cosas como el
desarrollo profesional, la involucración en un proyecto ilusionante o
trabajar con directivos competentes ", asegura Jaime Pereira, de Manpower.
Estas aspiraciones salariales provocan una alta rotación en el
colectivo. "Antes una persona se incorporaba a una empresa para toda la
vida, pero ahora son más ambiciosas y, además de reclamar
más dinero, anhelan trabajar en una empresa de renombre; ya no basta con
una pyme, su meta es acceder a una compañía del Íbex-35 o
a una multinacional", indica Pereira.
Otra de las cosas que diferencian a las personas que consiguen su primer empleo
de las que lo hicieron hace 10 años es que no están dispuestas a
aguantar a jefes déspotas y autoritarios. Las estructuras organizativas
deben ser menos jerárquicas y más planas, al entenderse que
"la humanidad no está reñida con la eficiencia". De
este modo, se demandan directivos motivadores, comunicativos, sinceros y
capaces de crear un ambiente de trabajo en el que se puedan desarrollar las
capacidades creativas e innovadoras de los jóvenes.
En lo que a movilidad laboral se refiere, los expertos coinciden en que a este
colectivo no le importa cambiar de funciones dentro de la empresa, pero
trasladarse de país o incluso de ciudad sigue siendo un trago para
ellos. Los idiomas y la familia suelen ser los obstáculos.
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Publicado por Diario de Sevilla, el 26 de julio
de 2006
Autor: Eli García Villalón |
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