| Incremento de la incapacidad laboral |
SON muchos los vaticinadores que ven el futuro
de la Seguridad Social sumido en unas arcas vacías. El rápido
envejecimiento de la población y las bajas tasas de natalidad hacen
prever malos tiempos para el mantenimiento de un sistema generoso y basado en
el equilibrio. Otros consideran que la llegada de inmigrantes, en su
mayoría jóvenes trabajadores, podrá aliviar ese constante
goteo que sufre la Seguridad Social. Pero a este fenómeno, vaya por los
derroteros que vaya, hay que unir otra tendencia de la que se habla menos pese
a sus agigantados pasos.
La preocupante escalada del número de Incapacidades Temporales por
Contingencias Comunes (ITCC) en el Régimen General de la Seguridad
Social viene también haciendo mella en la capacidad económica del
sistema. Solo en el primer cuatrimestre del año, en la provincia de
Valladolid, el gasto en este tipo de bajas aumentó casi un 16% respecto
al mismo periodo del 2005. Las variaciones de 1999 a 2005 hablan de un
incremento del gasto en IT en Valladolid del 26,32%, un 30,49% regional y un
62,50% nacional, en el mismo periodo, según las estadísticas del
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
Estas cifras no se pueden tratar de forma aislada, ya que vienen siendo una
constante que, lejos de aminorar la marcha, se acelera año a año.
Desde el año 2001 en España crece el número de procesos de
baja por incapacidad temporal por contingencias comunes, así como el
número de días de duración de estos procesos. El gasto
anual en España en el 2005 para costear las IT fue de más de tres
mil tresicientos millones de euros.
Aunque las causas reales de este incremento no parecen muy claras, sí se
pueden señalar fácilmente los perjuicios que acarrea. Por un
lado, el propio trabajador que, además de padecer alguna enfermedad,
verá disminuir sus ingresos; por otro, la empresa, que ve incrementados
sus costes laborales directos e indirectos, además de perder
productividad al contar con un activo menos; en tercer lugar, como ya he dicho
antes, el propio sistema de la Seguridad Social, que asume los costes
económicos de dicha baja. En este sentido, resulta cuanto menos curioso
saber que la duración media para la recuperación de
idénticas patologías difiere según la comunidad
autónoma, la situación laboral del trabajador, el sector de
actividad, etcétera. Lo que estos datos dejan claro es que es necesaria
y absolutamente urgente una revisión de los procedimientos de ITCC con
el fin de mejorar esta situación y salvaguardar la buena marcha del
sistema de Seguridad Social.
En primer lugar, sería necesario revisar los mecanismos de control.
Actualmente, además de las mutuas, son los sistemas sanitarios de las
comunidades autónomas los que tratan al enfermo y conceden las bajas o
altas, según corresponda. Recae en ellos la responsabilidad de brindar
una sanidad rápida y eficaz, con el fin de que los procesos de ITCC no
se ralenticen a la espera de pruebas, visitas a especialistas, etcétera.
Más aún cuando, durante ese tiempo, es primero la empresa y
después el sistema nacional de Seguridad Social el que asume los costes
de estas bajas. Ambas administraciones, central y regional, deberían
trabajar de forma conjunta para que los mecanismos de control funcionen de
forma eficaz.
A principios de los 90, entre otras reformas en el Sistema de Seguridad Social,
se estableció la obligación para las empresas del pago de
prestación por ITCC durante los días cuatro y quince de baja.
Esto ha supuesto, desde entonces, un importante incremento de los costes
laborales para la empresa. Sin embargo, no se han puesto en marcha de forma
paralela medidas de control y seguimiento de las ITCC. Sería conveniente
entonces suprimir esta obligación que además, se ha pagado
previamente a través de la cotización correspondiente.
Por último, parece necesario unificar los criterios de las diferentes
administraciones con el fin de agilizar estos procesos. Todos los agentes que
intervienen en las ITCC deben compartir normas comunes y homogéneas,
así como remitir la información pertinente que establece la ley,
para que no se repitan importantes desigualdades entre comunidades
autónomas, sectores de actividad, etcétera.
Este pretende ser solo un pequeño resumen de un grave problema que,
aunque poco conocido socialmente, no deja de ser preocupante. De estas
propuestas, entre otras muchas, depende el futuro de la Seguridad Social que
venimos disfrutando hasta ahora.
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Publicado por El Norte de Castilla, el 5 de
septiembre de 2006
Autor: José Luis Marcos Rodríguez/Secretario Genral de la
Confederación Vallosoletana de Empresarios |
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