| Granado advierte de que la jubilación
parcial no puede mantenerse |
La jubilación parcial, la necesaria
vinculación entre la incapacidad y la pensión percibida, los
problemas de un alto absentismo laboral con frecuencia fraudulento y la
adaptación de los regímenes especiales (agrario, de empleados del
hogar, etc.) son algunas de las asignaturas pendientes tras la reciente reforma
del sistema de Seguridad Social, explicó el secretario de Estado,
Octavio Granado, en una jornada con empresarios organizada por la
Asociación para el Progreso de la Dirección (APD).
La reciente reforma del sistema de pensiones ha desplazado la jubilación
parcial de los 60 a los 61 años con carácter general, aunque con
un calendario gradual: dos meses de retraso por año durante los seis
próximos ejercicios. Por ahora, se mantienen los 60 años cuando
el trabajador alcanza una antigüedad de seis años en la empresa y
acumula treinta de cotización a la Seguridad Social. En todo caso, el
empleado de reemplazo debe disfrutar de contrato fijo a jornada completa.
Flexibilidad
Granado advirtió que esa figura se mantiene por ahora por cuanto
representa «importantes elementos de competitividad para las
empresas», pero advirtió que los empresarios «deben saber que
la protección social no es la vía para alcanzar la flexibilidad
que necesitan en sus plantillas».
Si se mantienen fórmulas como esta, alertó, el sistema se
verá obligado a incrementar unos tipos de cotización que ya son
elevados, según reconoció. Al fin y al cabo, esos mismos tipos
restan competitividad a las compañías, por lo que más vale
atajar el principal problema.
Según cifras que el propio Granado aportó en una ocasión
anterior, cada jubilado parcial menor de 65 años cuesta al sistema una
media de 100.000 euros adicionales. Y es que los jubilados parciales
están en los sectores que disfrutan de salarios más elevados y
«los empresarios deben saber -añadió- que no podrán
derivar hacia el sistema los costes de sus plantillas envejecidas».
Granado adelantó además otras iniciativas del Gobierno
encaminadas a vincular las prestaciones del sistema con la aportación de
los beneficiarios. En el régimen general, explicó, los
trabajadores ya han comprendido la importancia de mejorar sus bases de
cotización y de generar carreras laborales cada vez más largas.
Pero no ocurre lo mismo en el régimen agrario o en el de empleados de
hogar, donde la pensión no tiene nada que ver con el tiempo de trabajo
ni con la base de cotización.
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Publicado por LaRioja.com, el 25 de septiembre de
2006
Autor: M.J.A.- Colpisa |
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