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Declarado improcedente el despido de un jefe técnico que apoyó en un concurso la oferta más baja
La juez ve relación entre el «ilegítimo» proceder de la empresa de capital público Aguas de la Cuenca Norte y la actitud de Francisco Redondo en una mesa de contratación

La juez del Juzgado de lo social número 3 de Oviedo ha declarado improcedente el despido de Francisco Redondo Fernández de la sociedad estatal Aguas de la Cuenca del Norte, de la que era jefe del departamento técnico. En una sentencia en la que declara «ilegítimo» el proceder de la empresa, la juez vincula la decisión tomada contra el jefe del departamento técnico con la actitud de éste en una mesa de contratación, en la que, en discrepancia con los restantes miembros de la mesa, mantuvo la posición de adjudicar una obra a la empresa que había presentado el presupuesto más bajo.

Aguas de la Cuenca del Norte ha desistido de recurrir la sentencia. No así Francisco Redondo, cuyo abogado ha anunciado que presentará un recurso de suplicación para pedir que el despido sea declarado nulo, calificación que había solicitado como primera opción en la demanda. El recurso se presenta ante el tribunal que dictó la sentencia, pero será la Sala de lo social del Tribunal Superior de Justicia de Asturias la que procederá a la revisión.

Sociedad de capital estatal

El objeto de las sociedades estatales de aguas, entidades de titularidad pública y derecho privado, cuya creación posibilitó la actual ley de Aguas, es realizar obras no incluidas en los Presupuestos Generales del Estado. Su ámbito es el mismo que el de las confederaciones hidrográficas. En el caso de Aguas de la Cuenca Norte (Acunor), la última de las sociedades de aguas que se creó en España, el presidente es el mismo que el de la Confederación Hidrográfica del Norte: Jorge Marquínez. El cargo de jefe del departamento técnico se cubrió por concurso público. Se presentaron varios candidatos y la elección recayó en Francisco Redondo Fernández, ingeniero de caminos, que venía prestando sus servicios en la Confederación Hidrográfica. Redondo tomó posesión de su cargo en diciembre de 2001. Los hechos que desencadenaron el conflicto se produjeron el 30 de marzo de 2006, cuando se reunió la mesa de contratación de Acunor para proponer al consejo de administración de la empresa, con vistas a la reunión que éste celebraría el día siguiente, la adjudicación de la segunda fase de las obras de mejora del abastecimiento de agua a los municipios del extremo occidental de Asturias, que había salido a licitación con un presupuesto cercano a los seis millones de euros. Formaban parte de la mesa de contratación el director general de Aguas de la Cuenca Norte, el jefe del departamento técnico, el director administrativo-financiero y, como secretario, el abogado del Estado.

Un voto particular

Los miembros de la mesa debían pronunciarse sobre las cuatro ofertas que, de entre las veinte que se habían presentado para realizar unas obras que afectaban a los concejos de Navia, Coaña, El Franco, Tapia, Castropol y Vegadeo, habían seleccionado los técnicos de la empresa por considerarlas las más adecuadas técnicamente. El jefe del departamento técnico, Francisco Redondo, se mostró partidario de adjudicar el contrato a la oferta más barata. El director general y el director administrativo apoyaron otra que era un 12% más cara. El secretario propuso que el acuerdo se tomara por unanimidad. Pero Redondo mantuvo su posición y pidió que el acuerdo se adoptase por mayoría, haciendo constar su voto particular. Ante la falta de acuerdo, se levantó la sesión y se convocó una nueva reunión para ese mismo día por la tarde. Al mantener entonces su postura, Redondo asegura que fue acusado de deslealtad.

En esa tesitura se convocó una nueva reunión para la mañana siguiente, que debería realizarse antes de la del consejo de administración y en la que, dada la firmeza de las posiciones, la decisión sobre la adjudicación del concurso a debate se tomaría por mayoría, con el voto particular de Redondo. Pero al día siguiente por la mañana el director general de Aguas del Norte comunicó a los miembros de la mesa que no se formularía propuesta al consejo, pese a que en el orden del día de la reunión de éste figuraba la adjudicación de las obras en cuestión.

lunes siguiente, 3 de abril, relata Francisco Redondo, al acudir a su trabajo habitual, fue llamado por el director general de Aguas de la Cuenca Norte, Rafal Gutiérrez Suárez, quien le pidió que renunciara a su puesto de trabajo y le ofreció un cheque a cambio. Al negarse a aceptar esa propuesta, le entregó una carta de despido, en la que éste se fundamentaba en la existencia de deficiencias en la redacción de un proyecto constructivo y en la tramitación de un modificado.

El juicio

Al realizar una demanda contra su despido, Francisco Redondo presentó ante el Juzgado de lo social un informe acompañado de pruebas documentales en el que exponía que los motivos argumentados para despedirle eran falsos y que se le atribuían hechos que eran responsabilidad del presidente y el director general de la empresa, lo que conocía también el secretario. Y demandó la nulidad del despido. En el citado informe, Francisco Redondo expuso que los motivos reales para despedirle estaban relacionados con su actitud en la mesa de contratación.

En su sentencia la juez admite una relación entre esa actitud y el despido, al afirmar que «es claro que la posición del jefe del departamento técnico (en la mesa de contratación) no le fue indiferente al director general, de suerte que su actitud consecuente de proponer al día siguiente su cese no puede menos que vincularse con lo acontecido».

En la sentencia se afirma también que «la actuación empresarial es ilegítima, un arbitrario proceder para suprimir los controles que ciñen la actuación de la sociedad pública a la legalidad para dotarla de transparencia». Pero, añade, «no vulnera el derecho fundamental que se dice lesionado a la libertad de expresión del demandante, lo que motiva, al ser el único fundamento para tal pretensión, la desestimación de la nulidad del despido».

Al declarar improcedente el despido, la juez condena a la demandada a elegir entre readmitir a Francisco Redondo en su puesto de trabajo o a indemnizarlo con la cantidad de 45 días de trabajo por año de servicio, así como al abono de los salarios dejados de percibir desde la fecha del despido hasta la notificación de la sentencia.

La nulidad, denegada al demandante por el Juzgado de lo social y que ahora recurre, implicaría la readmisión automática de Francisco Redondo como jefe del departamento técnico de Aguas de la Cuenca Norte.



Publicado por La Nueva España, el 3 de octubre de 2006

Autor: Redacción
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