| Mr. Mac cumple veinte añitos |
El Mac llegó a ser un símbolo de
juventud, libertad, independencia e inconformismo. Nació hace 20
años en un garaje abanderado con una insignia pirata. Dicen que fue el
primer ordenador personal.
A finales del mes de enero de 1984 la empresa Apple, radicada en la ciudad
californiana de Cupertino, lanzaba su primer Macintosh, considerado por muchos
como el primer ordenador personal diseñado para eso, para las
personas.
Hasta ese momento, el uso de ordenadores estaba sólo relegado a
científicos y programadores acostumbrados a una triste pantalla con
fondo verde y símbolos blancos. Apple sacó al mercado un
ordenador que integraba en una sóla pieza la CPU y el monitor en blanco
y negro. Introducía un interfaz completamente nuevo basado en iconos y
ventanitas y además un periférico que posiblemente haya relegado
al perro en el puesto de mejor amigo del hombre: el ratón, un
dispositivo para controlar los recién nacidos menús. Y no
sólo esto, sino que sustitutía la arcaica disquetera de 5.25
(cinco un cuarto) por la de 3.5 (tres y medio)que es la que aún pervive
en nuestros equipos informáticos. Igualmente ideaba un nuevo concepto de
software basado en WYSIWYG (what you see is what you get; usted mismo va viendo
lo que va creando).
Así, Apple dio a luz una herramienta que se quedó en llamar Mac,
con su sistema operativo llamado Mac OS que serviría luego de germen
para que Gates fundara su imperio Microsoft.
El gestor de la idea fue Steve Jobs, todo un personaje. Hay quien lo
describía como un tipo tiránico, colérico, imprevisible e
inmaduro aunque son muchas las leyendas que circulan acerca de su persona. Una
de ellas cuenta que un día se dedicó a pasear por los pasillos de
su empresa y comenzó a parar a todos los empleados con los que se
topaba. Les pedía que justificaran en medio minuto su trabajo, de lo
contrario, quedaba inmediatamente despedido. Todo un personaje.
Lo cierto es que Apple se lo debe todo. De hecho estuvo 11 años fuera de
la compañía de la manzanita y fueron los peores de la vida de
Apple. Jobs, mientras tanto, durante ese periodo, hizo verdaderas
virguerías: fundó la ahora desmadrada, y recién divorciada
de Disney, Pixar después de comprar la división de
animación de Lucasfilm al propio George Lucas, ganó un Oscar con
"Toy Story", lanzó la película "Bichos",
creó NeXT, ...
Apple le echó demasiado de menos y compró NeXT y con ella a su
dueño Steve. Lo necesitaba y realmente significó la
revitalización del Mac y de todo el imperio Apple. Posiblemente el mayor
error de Apple fue no licenciar su sistema operativo y permitir que otras
marcas la clonaran posibilitando así una bajada de precios, todo lo
contrario de lo que hizo Gates con su Windows.
Jobs volvía a sorprender como visionario y sacaba al mercado en 1998 el
iMac, un ordenador muy barato, sin disquetera, con colores muy llamativos que
se adelantaba a su tiempo y comenzaba a promocionar el uso de los puertos USB.
Fue la resurrección de Mr. Mac. Logró implantarse en la gran
mayoría de los hogares estadounidenses y se llegaron a vender en menos
de tres años hasta cinco millonesde iMac. Jobs seguía siendo el
rey aunque pronto tendría que buscarse una reina aunque fuera un
señor con gafitas llamado Gates.
Efectivamente, en 1997, en una feria de Apple en Boston aparecía Steve
Jobs y pedía a los asistentes que dieran la bienvenida a Bill Gates y
fue entonces cuando aparecía en una pantalla gigante situada a espaldas
de Jobs la cara del presidente de Microsot: "Apple y Microsoft ya no son
rivales", dijo Jobs.
Para los mackeros esto fue una traición pero se iniciaba una nueva
época colaboracionista entre los dos imperios. Apple necesitaba dinero y
Gates compró parte de su accionariado. Además, Microsoft
desarrollaría su Office para Mac durante cinco años. A cambio, al
parecer, un compromiso por parte de Apple de no buscarle más las
cosquillas a Gates. Fue la salvación de Apple y ahora esos macketos lo
reconocen e incluso navegan con el Explorer en sus máquinas con
corazón de manzana.
Poco tiempo después, Apple recuperaba las acciones compradas por Gates y
se sentaba en algún que otro juicio antimonopolio contra el gitante de
Seattle. Si no fuera así, esa bandera que adornaba la puerta de ese
garaje donde se gestó el primer Mac habría caído y ese
espíritu rebelde de Jobs tendría sus minutos más que
contados.
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Publicado por Diario de Cádiz, el 27 de febrero de
2004
Autor: Joaquín Benítez |
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