| Con sus 14408 Hectáreas de superficie, el
Parque Rural de Anaga es el tercer espacio protegido más grande de la
isla de Tenerife, y una de las mayores superficies protegidas del
archipiélago canario. Por estos motivos, difícilmente podremos
resumir en una sola página una descripción completa, siendo
preferible hace una "subdivisión" por sectores, según
los vayamos recorriendo. Hoy vamos a referirnos al Barranco
de Igueste de San Andrés y el de Antequera. La península de Anaga
tiene una red radial de barrancos, siendo los de la vertiente sur, por lo
general, más largos y profundos, y los de la vertiente norte más
cortos y menos extensos. Esto influye sensiblemente en las poblaciones y en el
clima de Anaga, que estará definido no sólo por la
colocación de las vertientes, sino también por los barrancos.
Los barrancos de Igueste y de Antequera pertenecen al
suroeste de Anaga. El primero es una cuenca bastante amplia, aunque con
estrechamientos, en la que hay un curso de agua casi permanente, que recoge de
muchos barrancos pequeños y barranquillos. El de Antequera es más
corto y está más encajonado.
En el de Igueste existe una pista que sube un par de
kilómetros siguiendo el cauce, facilitando la aparición de nuevas
viviendas, que se suman a las tradicionales, vinculadas inicialmente a la
actividad agrícola y ganadera. Esta pista acaba de repente, sin conectar
con ninguna otra infraestructura viaria, con lo que los coches que suben el
barranco, tienen que regresar por el mismo sitio.
En el de Antequera no hay ninguna pista ni carretera,
estando recorrido en su totalidad, desde la degollada en que nace hasta la
costa, por un camino antiguo, cuyo estado en muchos puntos, especialmente en
los que atraviesa el cauce, es bastante lamentable, llegando a perderse con
frecuencia.
En cuanto a la vegetación, un recorrido por ambos
barrancos nos permite conocer varios pisos de la flora canaria, desde las
plantas costeras hasta el termófilo, casi en zona ecotónica ya
con el Monteverde. Destaca un bosquete de almácigos en la parte alta del
Barranco de Igueste, que podría ser una de las mejores poblaciones de
este árbol en la isla. El almácigo es el único
árbol autóctono caducifolio. También abundan los dragos,
muchos de ellos relativamente jóvenes, junto a ejemplares de mayor
porte.
En los charcos del barranco de Antequera también se
observan ejemplares de flora asociada a las comunidades de agua dulce,
así como numerosos insectos.
Los impactos que sufre en la actualidad el Barranco de
Igueste están todos relacionados con la existencia de la pista que lo
recorre. En primer lugar, la propia pista, así como las áreas
"improvisadas" de aparcamiento junto a las viviendas o huertas, ya
provocan un impacto considerable. Además, la pista cruza el cauce varias
veces, interrumpiendo el correcto paso del agua, ensuciando ésta, y
aislando las poblaciones de flora y fauna.
Recientemente, para reparar los daños del temporal de
Marzo de 2002, se ha creado una especie de pequeñas presas a lo largo
del cauce, que, por un lado, mantienen las comunidades acuáticas gracias
a la formación de charcos, pero, por otro lado, desconocemos si
cumplirán su función de retención en caso de inundaciones,
además del impacto visual de la gran cantidad de cemento empleada para
su construcción.
Pero lo que más impacta en el Barranco de Igueste son
las casas nuevas, muchas de ellas sin pintar ni recubrir, que están
apareciendo por todas partes, gracias a la facilidad de acceso que permite la
pista. Además, aunque sea fuera de los límites del Parque Rural,
se está construyendo un gran depósito de agua junto al cauce,
cuya obra afecta directamente a éste, y que supone un tremendo impacto
por su gran volumen.
En el Barranco de Antequera no hay ningún impacto
considerable, por su inaccesibilidad. Sin embargo, la playa se ha convertido en
un auténtico vertedero de todo tipo de basuras, además de la
existencia del muelle, en pésimo estado de conservación, y las
infraestructuras del antiguo bar anexo a éste, que están a punto
de desplomarse. También hay tres construcciones empleadas como segundas
viviendas, que provocan no sólo un gran impacto visual, sino sobre la
flora y fauna, al introducir especies exóticas y verter agua en el medio
de manera incontrolada. Además, los "excursionistas" acampan
deliberadamente, y contribuyen a la acumulación de desperdicios. En
nuestra última visita a la Playa de Antequera, detectamos la presencia
de una grasa amarilla en el agua y en la arena, que incluso impidió
nuestro baño. Probablemente se trate de un vertido proveniente de la
limpieza de los tanques de algún barco, o algo similar, ya que tienen la
fea costumbre de fondear en la Bahía de Zapata (donde desemboca el
Barranco de Antequera) para hacer todo tipo de actividades eludiendo las
tarifas portuarias.
Otro impacto proveniente del mar es el de embarcaciones de
recreo procedentes de los puertos deportivos más cercanos, como el del
"Club Náutico" de Santa cruz, especialmente los fines de
semana y en verano, que llenan la bahía y masifican las playas y calas
cercanas. Por último, bajo el Roque de Antequera existe una cueva cuya
morfología ha sido modificada, construyéndose en su interior unas
mesas y demás mobiliario, además de acumular gran cantidad de
basuras.
Enlace a página de origen:
http://www.atan.org/espacios/anaga/antequera.htm
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