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Tregua entre Castilla y la Hansa
 Para gloria de la Santa Trinidad (...) y para incremento de su comercio en común, las naciones de la Hansa teutónica de Alemania y de España, grandes enemigos en tiempos pasados por culpa de Satán, llegan a los siguientes acuerdos: 

 1.- Primeramente, que dichas naciones reconocen y ratifican ambas una tregua durante los tres próximos años. 

 2.- Todos los mercaderes, marinos y súbditos de la nación alemana de la Hansa teutónica podrán con absoluta libertad y seguridad ir, volver, detenerse y morar según su conveniencia en todos los lugares, ciudades y puertos del muy ilustre rey de Castilla, con sus bienes, propiedades, mercancías y cuerpos. En caso de que marinos de la Hansa entraran en los puertos del dicho ilustrísmo rey con sus navíos y bienes de consumo excedentes, podrán verderlos y podrán embarcar todas las mercancías adquiridas con el producto de esta venta y trasportarlas donde quieran. Por el contrario, si los sobredichos marinos de la Hansa transportan en sus navíos otros bienes que los de consumo, ellos embarcarán las mercancías (adquiridas en intercambios) en navíos españoles, si se encuentran en dichos puertos dispuestos a dirigirse a los países y puertos a los que marinos o mercaderes quieren despachar su mercancía. 
(...) 

 9.- Si mercaderes y marinos de uno y otro país se encuentran juntos en un puerto y toman la salida al mismo tiempo, y se comprometen por juramento o por simple promesa de prestarse ayuda mutuamente contra sus enemigos o contra los piratas; y si cuando éstos aparecen en el mar, uno de ellos se desentiende y rehusa ayudar a su aliado, que sea castigado severamente por la nación de la que procede, a fin de que sirva de ejemplo a los demás en el futuro. 

 10.- Item, las dos partes se han puesto de acuerdo para que los mercaderes de la nación alemana que adquieran en el puerto de la Rochelle vinos y toda clase de artículos los embarquen de manera preferente y en las mayores cantidades en navíos españoles, con la condición de que los navíos españoles se dirijan a los puertos donde los comerciantes alemanes quieren trasladar su mercancía. 

PH. DOLLINGER, "La Hanse", París, 1964, doc. nº 11, año 1443. Recoge. J.L. Martín, "La Hansa", Cuadernos de Historia 16, Madrid, 1985.  



Publicado por Universidad Autónoma de Madrid

Autor: F. Javier Villalba Ruiz de Toledo
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