| La Historia de Pelahustán |
Los primeros antepasados sobre los que se tiene
constancia vienen a raíz de la leyenda de Viriato (fallecido en el 139
a.C.), pastor y caudillo lusitano que encabezó un movimiento de
resistencia contra los invasores romanos desde el año 147 a.C. Se tiene
constancia de que éste militar íbero se refugia en el santuario
de Mons Veneris (Monte de Venus) en el transcurso de las Guerras Lusitanas;
este enclave aun sin determinar está identificado por varios
historiadores con algún punto de la cercana sierra de San Vicente, desde
el cual el mítico caudillo lusitano se refugiaría para organizar
una ofensiva contra las tropas romanas.
Dando un importante salto, nos situamos en tiempos de la reconquista; escritos
de la época relatan que en año 1083 el rey Alfonso VI
reconquistó la zona, con referencias directas a Maqueda o Escalona.
Aún estando la zona bajo vigencia cristiana, cierto es que era una zona
peligrosa, en la que de vez en cuando se producía algún ataque
por parte de los almohades. Esta amenaza constante, que tuvo su clímax
con los saqueos en 1196, hizo que la repoblación no empezara a tomar
cuerpo hasta mediados del siglo XIII. En aquel momento, comenzaron a llegar
gentes de diversos lugares, destacando los provenientes del antiguo Concejo de
Ávila. Son varios los Caballeros que deciden establecerse en la zona y
es entonces cuando se funda un antiguo caserío que posteriormente
dará nombre y lugar a Pelahustán.
Pronto crecerá y se constituirá en aldea aneja a la villa de
Escalona, sometida a su administración como cabeza del
señorío ducal. Aparece nombrado por primera vez en el Libro
de la Montería que Alfonso XI mandó escribir. Las
siguientes líneas hacen referencia a las descripciones de los pagos de
Pelahustán: es todo un monte, et es bueno de osso en invierno. Et
son las bozerías, la una desde el Collado del Águila, por cima de
la cabeza del Águila et por la cumbre toda fasta las navas asomante a la
Higuera, et otra bocería desde el collado, por el camino de las Radas,
fasta el robledillo de Nuño Fortún.
Pelahustán continúa siendo aldea perteneciente al
señorío ducal de Escalona y sigue dependiendo directamente de su
Corregidor hasta el 18 de Mayo de 1635, fecha en la que Felipe IV declara su
independencia al concederle el privilegio de villazgo, y fecha en la que
también se manda levantar el rollo jurisdiccional de granito. Sesenta y
cinco años antes, en 1570, la villa de Nombela también
había conseguido dicha independencia. Durante los años siguientes
a la decisión tomada por Felipe IV, se mantienen diversos pleitos
territoriales con dicha villa limítrofe hasta el año 1656, en el
que el licenciado Don Diego de Briones le señaló a
Pelahustán tres cuartos de legua alrededor (algo más
de cuatro kilómetros).
La jurisdicción propia va a suponer la aparición de la figura del
alcalde, con competencia civil y criminal, dos alcaldes ordinarios para
administra la justicia, un escribano de ayuntamiento, dos regidores y un
procurador. Ya en 1646 se censan 122 vecinas, entrando 18 viudas y 14 menores.
Finalmente y ya en el año 1833, Pelahustán queda incluida en la
provinvia de Toledo y enclavada en el partido judicial de Escalona tras las
actuales divisiones provinciales.
Origen del nombre
Sobre la procedencia del topónimo existen diversas versiones:
así, unos defienden la teoría de que el nombre está
vinculado a un antropónimo (hasta mediados del siglo XVI aparece en los
escritos como Pera Hustán).
Por otro lado, la siguiente relación del año 1787 hace pensar que
el origen del nombre va por otros derroteros: Viniendo a cazar
aquí los duques de Escalona y usándose entonces unos sobretodos
que llamaban Fustanes, solían decir la noche anterior de salir de
caza:¿a dónde hemos de ir mañana a pelar el Fustán?.
Aludiendo a lo que la aspereza de este lugar les arrancaba los pelos del
fustán o sobretodo y acaso por esto empezó a llamarse
Pelafustán a todo hombre roto y mal cosido. Efectivamente, y si
miramos la acepción del diccionario de la Real Academia de la Lengua
Española, se equipara el concepto de pelafustán al de pelagatos,
que a su vez significa persona insignificante o mediocre, sin
posición social o económica..
Por no gustar ello a propios y extraños, quizás la
acepción con mayor aceptación es la siguiente: pudiera referirse
el Pelafustán a la existencia de diversos telares comunes de lienzo y
estopa, aún presentes en el siglo XVIII. El término fustán
tiene dos acepciones: una especie de tela de seda y algodón y un tejido
de algodón grueso y pelado por una de sus caras. Teniendo en cuenta que
durante el siglo XVIII el pueblo tenía una abundante cría del
gusano de seda, del que se sacaban seiscientas libras, esta opción gana
consistencia en este aspecto. Yendo más allá, destacamos que el
vocablo fustán tiene su origen en el árabe fuxtal,
que a su vez daría nombre a una ciudad egipcia fundada durante la
conquista de Egipto por un lugarteniente del califa Omar, en la cual se
fabricaba esta tela.
Por último, hemos de tener en cuenta la relación con la actividad
de los antiguos telares que hubo en nuestra villa y con la feria del Cristo de
la Esperanza, en la cual se vendía un lino de acusada fama en la
comarca, siendo incluso catalogado como el mejor de la sierra.
Personajes ilustres
A destacar dos. En primer lugar, Mateo Pablo Díaz Lavandero,
marqués de Torrenueva, ministro de Felipe V e hijo ilustre de la villa.
De todos modos, una relación del siglo XVIII afirma que sin
embargo de su elevación, no ha dejado en este pueblo hechura alguna.
Algunos de sus parientes se mantienen de su trabajo corpora lEl
Marquesado de Torrenueva se crea el 27 de Febrero de 1732, con el vizcondado
previo de El Pino, a favor de Don Mateo, al que se le había concedido el
hábito de caballero de Santiago.
En segundo lugar, destacar la figura de Don Sixto Ríos García,
Profesor de Ciencias Exactas de la Universidad de Madrid, del que se dice que
es hombre ilustre que en plena juventud gozaba de proyección
internacional, debido a sus altas dotes de sabiduría en la rama
científica que enseña.
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Publicado por www.pelahustan.com
Autor: Redacción |
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