Leido en....- Tribuna Abierta.-
La Descapitalización Social de la Globalización, o "La Fiebre del Oro"
Desde hace unos años ha sido una constante la "necesidad" de invertir y rentabilizar el dinero: "ponerlo a trabajar". Pero ¿realmente el dinero trabaja, o trabajan quienes lo utilizan?.

Primero fueron los fondos de inversión en bolsa mitad garantizados mitad según las cotizaciones de varios índices combinados. Después vinieron los fondos libres con los que de nuevo muchos pequeños ahorrados perdieron buena parte de su dinero.

Más tarde la panacea del ahorro estuvo en los fondos-planes de pensiones, que sin poder disponer del dinero daban unas rentabilidades desorbitadas, en muchos casos. A día de hoy, y desde hace algún tiempo, estos productos van en una pérdida constante. Otra poción mágica multiplicadora de dinero que da marcha atrás.

Desde un tiempo a esta parte hay dos nuevas "herramientas" de inversión, que prometen que con una cantidad razonable de dinero es posible "hacerse rico" y solucionarse la vida: los fondos garantizados y las viviendas.

En el caso de los fondos, estos ya apenas se diferencian de lo que se llamaban "plazos fijos" en los bancos. Con la diferencia de que con anterioridad el banco de turno garantizaba un tipo de interés que pagaba directamente. Mientras que ahora están condicionados a los resultados en bolsa, o lo que es lo mismo, si en Bolsa el banco gana bastante paga un "interés", mientras que si la rentabilidad no es la optima se devuelve el dinero y andando.

Todos los medios anteriores para "hacerse rico", han ido dejando por el camino a miles de pobres o de personas con bastantes menos ahorros que antes de "invertir". Mientras que para muchas empresas, que sí se lo han trabajado mucho, por lo menos creando las expectativas de muchos beneficios para el pequeño inversor, para ellas ha sido un medio rápido y económico, por no decir gratuito, de conseguir financiación. Mucho dinero entrando en las empresas a través de la bolsa, mediante unas cotizaciones en algunos casos sobrevaloradas, que al cabo de un tiempo sin los prometidos beneficios bajan considerablemente de precio, el pequeño accionista vende con una pérdida sustancial de sus ahorros y el gran inversor, en muchos casos la propia empresa, compran a precios económicos. Pero los activos de las empresas: propiedades inmobiliarias de diversos tipos, vehículos, maquinarias, etc. siguen teniendo su valor de mercado indistintamente de lo que esté sucediendo en bolsa con sus acciones. Debiendo todas esas variaciones de cotización, en la mayoría de los casos, movimientos especulativos, no a la situación financiera o comercial real de la empresa en cuestión.

Ahora toca al sector inmobiliario, los pisos llegan a costar hasta seis mil euros por metro cuadrado construido (un millón de las antiguas pesetas), o incluso más. Pero, ¿hasta cuándo va a poder soportar el mercado inmobiliario esos precios?

¿Dos años, cinco tal vez?. Es tan solo una cuestión de saturación, de que los compradores no se decidan hacer operaciones simplemente por la imposibilidad de llevarlas a término. A día de hoy una hipoteca media a unos veinticinco o treinta años, se está llevando entre el cuarenta y el sesenta por ciento del importe de una nómina normal. ¿Hasta cuantos años estarán dispuestos los bancos a alargar los plazos de devolución?. ¿Cuál debe ser la evolución de la vida laboral de un trabajador normal de tipo medio?

Todas estas preguntas llevan a una misma respuesta. En un plazo no muy largo el desorbitado mercado de la vivienda sufrirá un parón en su descontrolado ascenso, debido principalmente a la imposibilidad de compra para aquellos a quienes van destinados esos inmuebles. Lo que obligará a los propietarios, conforme se vaya agotando su capacidad de "aguante", a tener que vender para hacer fuente a gastos o a otras inversiones más rentables. Comenzando de esta forma un descenso de precios ya que los compradores sólo comprarán ese tipo de viviendas a buen precio. Volviendo de nuevo al principio. Quienes realmente habrán obtenidos grandes beneficios habrán sido constructoras y promotoras. La especulación.

Especulación en el sector de la vivienda que en concreto en España, en relación con la mayor parte del resto de Europa, donde lo que principalmente se hace es alquilar la vivienda, viene en gran medida de un lastre cultural. Mientras que en buena parte del continente, sobre todo en los países de tradición luterana, anglicana y calvinista, donde la relación con el dinero y el trabajo es sustancialmente diferente a la española. En estos países la movilidad geográfica en busca de un trabajo es mucho más frecuente. Los trabajadores suelen desplazarse a distancias considerablemente grandes, y con cierta frecuencia, en la búsqueda de trabajo y de progreso social.

Mientras que en España la situación es bastante diferente, ya que la mayoría de los trabajadores buscan una estabilidad a largo plazo en un mismo empleo. Con la consecuente reticencia a cambiar de residencia, por lo que la movilidad geográfica queda limitada a situaciones de crisis extremas, en las que se han producido migraciones masivas, tanto en el propio territorio, como a otros países del entorno. Lo que conlleva que aún más se aprecie el tener una residencia fija y una estabilidad laboral en una única zona. Con lo que a la vivienda se le da un gran valor.

Especulación que, como es natural, también busca el enriquecimiento rápido, invertir un millón y si es posible en poco tiempo ganar diez. Pero claro, ¿cómo se crece y de crea desarrollo, vendiendo expectativas, o creando empresas que realmente creen bienes y servicios?. Evidentemente sin industria por mucha especulación que se haga y por mucho valor que se le dé a la bolsa, si no hay un tejido productivo estable en la economía no hay desarrollo posible a medio y largo plazo.

Estos movimientos especulativos, parejos al avance de la llamada globalización, están llevando a una disminución, y en consecuencia empobrecimiento, de los fondos de los pequeños ahorradores mediante los diversos "productos" de ahorro-inversión de alta rentabilidad que una vez alcanzan su apogeo inversor se esfuman y entran en perdidas constantes de firma sistemática, lo que lleva a una descapitalización social generalizada.

Publicado el 8 de julio de 2003
Autor: José Hernández García
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